TecnoXplora » CienciaXplora » Divulgación

UN ESTUDIO SEÑALA COINCIDENCIAS ENTRE SER PSICÓTICO Y SER HUMORISTA

¿Están locos los cómicos?

La genialidad y la locura podrían estar más cerca de lo que se creía. Un estudio demuestra que los humoristas tienen rasgos de personalidad psicótica.

Woody Allen vuelve a rodar en Nueva York. seestrena.com

"Y recordé aquel viejo chiste, aquél del tipo que va al psiquiatra y le dice: "doctor, mi hermano está loco, cree que es una gallina". Y el doctor responde: "¿pues por qué no lo mete en un manicomio?" Y el tipo le dice: "lo haría, pero necesito los huevos". Pues eso más o menos es lo que pienso sobre las relaciones humanas, ¿saben? Son totalmente irracionales y locas y absurdas. Pero supongo que continuamos manteniéndolas porque la mayoría necesitamos los huevos".

Con estas palabras termina 'Annie Hall', de Woody Allen, considerada, con justicia, una de las grandes obras maestras de la comedia cinematográfica de todos los tiempos.

Hace unos días, Dylan Farrow, una de las hijas adoptivas de Woody Allen, acusaba a su padre de haber abusado sexualmente de ella cuando era una niña. Su carta, extraordinariamente dura, empieza y termina preguntado al lector por su película favorita del genio neoyorquino. Entre una pregunta y otra, Farrow narra alguno de los abusos a los que presuntamente fue sometida y los problemas psicológicos que la han torturado desde entonces.

Las acusaciones no son nuevas. Fueron expuestas a la opinión pública por primera vez hace más de una década, durante el juicio entre Allen y Mia Farrow por la custodia de sus hijos. El juez las desestimó entonces al considerar que las pruebas no eran concluyentes. Y entonces, como ahora, la opinión pública se lanzó sobre el cineasta, cuya presunción de inocencia se vio lastrada por el personaje extremadamente neurótico, casi borderline, que ha ido construyendo a lo largo de su filmografía y sus apariciones televisivas.

Allen es, en efecto, el gran icono del psicoanálisis, el artista que ha hecho de la neurosis un recurso cómico aparentemente inagotable. ¿Pero son reales los problemas mentales de Allen o tan solo forman parte de su universo de ficción? Y, por extensión, ¿es cierto, como siempre se ha supuesto, que existe una relación entre la genialidad creativa y la locura?

Un grupo de investigadores británicos sostiene que sí.

El estudio, publicado hace apenas quince días en el British Journal of Psychiatry, tiene como base un cuestionario realizado a 523 cómicos de Estados Unidos, Reino Unido y Australia. Dicho cuestionario está basado en el Oxford-Liverpool Inventory of Feelings and Experiences, cuyo propósito es medir la propensión a desarrollar características psicóticas en individuos sanos. En concreto, detecta rasgos propios de la esquizofrenia, el trastorno bipolar, la disconformidad impulsiva y la anhedonia (incapacidad para sentir satisfacción).

Los resultados de los cómicos fueron comparados con los de 364 actores y 831 personas con trabajos "no creativos". Los cómicos dieron el nivel más alto en los cuatro tipos de personalidad psicótica analizados, seguidos, muy de lejos, por los actores.

El rasgo que más claramente se presentaba en los cómicos era el de "pensamiento maníaco", una característica típica del desorden bipolar que provoca, entre otros efectos, sensaciones de felicidad y excitación. Este rasgo no constituye necesariamente un trastorno, ya que, según un estudio de la Universidad de Princeton, puede encontrarse de forma habitual en procesos creativos (en una tormenta de ideas, por ejemplo).

¿Quiere esto decir que existe una relación causal entre los rasgos psicóticos y el don para la comedia? Los investigadores no se atreven a decir tanto. "La inusual estructura de personalidad de los cómicos", concluye el estudio, "puede ayudar a explicar la habilidad para la interpretación cómica".

Después de todo, la comedia, como la locura, se basa precisamente en la conexión de ideas inconexas. Pero que se base en lo mismo no implica que sea lo mismo. Porque la comedia, a diferencia de la enfermedad, es voluntaria. Y catártica.

Parece que fue Oscar Wilde quien escribió: "El humor es la gentileza de la desesperación". Eso no le impidió ser extraordinariamente gracioso durante toda su vida. Quizá es que, como Woody Allen, necesitaba los huevos.