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SEGÚN UN ESTUDIO REALIZADO EN FINLANDIA

El reguetón afecta a tus neuronas

Nos gustaría decirte que es una opinión, pero no. Un nuevo estudio lo relaciona con el deterioro cognitivo. El reguetón afecta a tus neuronas, según una nueva investigación que relaciona este género musical con la falta de autoestima, los trastornos alimenticios, el consumo de sustancias y la depresión, sobre todo en los más jóvenes.

Perrea, perrea Pexels

Puede que la próxima vez que salgas de fiesta quieras llevar contigo un par de tapones para los oídos. No es para menos, la verdad. El motivo es que el reggaetón, ese género musical que deriva del reggae jamaicano con toques hip hop, está por todas partes.

No hay discoteca que se precie que no tenga su dosis del famoso ‘Despacito’ de Luis Fonsi o del no menos reconocido ‘Reggaetón lento’ del grupo CNCO. Pero, ¿seguirías escuchándolo si te dijésemos, de manera coloquial, que te está friendo el cerebro?

Según un reciente estudio de la Universidad de Helsinki (Finlandia), llevado a cabo por un grupo de estudiantes de postdoctorado del Cognitive Brain Research Unit (CBRU), el reguetón no estimula nuestra capacidad cognitiva ni nuestra inteligencia.

Es más, la lleva a una especie de letargo promoviendo así un deterioro cognitivo prematuro. Algo que ya se venía oliendo la comunidad científica desde hace varios años. “Son sus melodías pegadizas y sus letras fáciles de recordar los que llevan a nuestras neuronas a un estado en el que no tienen que esforzase”, aseguran en sus conclusiones.

Transtornos alimenticios, depresión y autoestima

Y vale, esto no las mata, pero tampoco las estimula para que permanezcan jóvenes y en buena forma. De hecho, esta investigación relaciona este género musical con la falta de autoestima, los trastornos alimenticios, el consumo de sustancias y la depresión, sobre todo en los más jóvenes. Bingo.

Vaya, que si no fuera suficiente el hecho de que sus partituras no despiertan a nuestro cerebro para que tenga que esforzarse un poco, si le mezclas todo lo anterior, el coctel molotov que se crea es realmente espeluznante.

Por un lado, el reguetón nos sume mentalmente en un estado de facilidad musical. No tenemos que hacer ningún esfuerzo para intentar ‘sentirla’ o seguir sus compases. Es sota, caballo y rey. Lo mismo pasa con sus letras. Vacías de contenido poético, nuestro cerebro las absorbe sin ningún tipo de esfuerzo. ¿Acaso pasa eso con la música clásica? No.

Un entorno poco propicio

Pero claro, aquí entramos en otro importante aspecto de este estudio. El contexto y entorno en el que disfrutamos de dichas canciones. ¿Alguien ha oído hablar alguna vez de ‘raves’ (fiestas ilegales que aprovechan las infraestructuras abandonadas o lejos de la ciudad para montar shows de más de 12 horas seguidas) donde se pinchen ‘temazos’ de Mozart, Vivaldi o Beethoven?

Exacto. La música clásica se disfruta en un concierto, sentados en una silla, con luz tenue o quizás en el salón de nuestra casa intentando saborear unos minutos de paz y tranquilidad. Lo mismito que el reguetón, vaya. Cierto es que escuchar ‘Las Cuatro Estaciones de Vivaldi’ no te hará más listo, pero por lo menos motivará tus neuronas y las mantendrá activas. Cosa que este tipo de musica no está haciendo, ni de lejos.

De hecho, estos investigadores fineses también alertan de los posibles peligros del ‘consumo’ de este género musical por parte de los más jóvenes.

Aunque cada persona es un mundo, y su actividad y capacidad mental y neuronal más todavía, lo cierto es que este estudio también ve posible que los niños y adolescentes que escuchan este tipo de música desarrollen a corto plazo pequeños trastornos psicológicos.

La razón es el mensaje que lanza el reguetón. Y no lo dicen solo en Finlandia, la psicóloga infantil Daniela Muñoz asegura que no hay nada de bueno en que menores de 12 años lo escuchen porque “se puede ver comprometido su desarrollo cognitivo porque no comprenden el significado de las letras”.

Pero como dirían en la canción de reguetón ‘La Gozadera’, “Miami me lo confirmó”. O bueno, más bien esta ciudad ya había abierto la veda a este tipo de estudios que alertan de sus daños a nivel cognitivo.

Fue en 2013 cuando un grupo de científicos de la Universidad de Miami determinó que dañaba el hipotálamo y disminuía la capacidad cerebral y la memoria a corto plazo. Y un último dato. También hay otorrinolaringólogos, como la chilena Catalina Matalón, que están trabajando en demostrar el impacto negativo del reggaetón en nuestro oído debido a su estructura sonora y sus frecuencias.