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ANIMALES
Una investigación revela que los cambios de comportamiento más sutiles suelen pasar desapercibidos, retrasando el diagnóstico.
Un nuevo estudio advierte que muchos dueños de perros no saben identificar cuándo su mascota está sufriendo, especialmente en las primeras fases.
La investigación muestra que los humanos reconocen mejor los signos evidentes, como cojear o moverse menos, pero suelen pasar por alto señales más sutiles.
Entre esas señales difíciles de detectar están cambios de comportamiento como bostezar, lamerse los labios y la nariz, y cambios en las expresiones faciales, como desviar la mirada y parpadear con más frecuencia. Todas estas son señales de alerta de que un perro podría estar sufriendo.
De hecho, los expertos señalan que el dolor en perros suele aparecer primero en forma de pequeños cambios en su rutina diaria, antes de volverse algo visible.
El estudio también destaca que incluso los propios dueños no son mejores que las personas sin perro en detectar estas señales sutiles, lo que puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento.
Por eso, los investigadores recomiendan prestar atención a cualquier cambio en el comportamiento habitual del animal y consultar con un veterinario ante la duda.