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ES UNO DE LOS MINERALES MÁS PRECIADOS

La guerra del coltán tiene los días contados

El éxito de la PlayStation 2 fue la que visibilizó los problemas que encierra la obtención del coltán. Pero a ese conflicto le queda poco tiempo.

Un minero en una explotación del Congo ‘En tierra Hostil’ Antena 3

Finales de la década de los '90. Sony se dispone a lanzar uno de los productos más exitosos de su historia, la PlayStation 2, un consola con más de 150 millones de unidades vendidas. El éxito es tan inesperado como los problemas de abastecimiento en su fabricación. El lanzamiento original se retrasa hasta la primavera del 2000 por escasez de condensadores para su placa base, fabricados con tantalio importado de Tailandia, Brasil y Australia.

Nadie había vaticinado este contratiempo. Miles de jugadores impacientes y frustrados conocieron de primera mano los problemas de producción y tráfico del deseado mineral. Más tarde se tomó conciencia del problema de producción y explotación en el Congo. Así empezó la mayor crisis del coltán hasta la fecha. Recientemente, el programa 'En tierra hostil', se adentró en el país y nos mostró las irregularidades y la violación de derechos humanos en los procesos de extracción y comercialización de este metal.

Sin embargo, la mencionada crisis del coltán está cerca de desaparecer.

Regresando al origen de todo. El coltán no es un mineral en sí mismo. Es el término no científico utilizado para denominar a la contracción de dos minerales, la tantalita y la columbita. Ambos tienen utilidades industriales, pero es el tantalio el que más aprovechamiento tiene por su utilización para la fabricación de condensadores. Se trata de un componente esencial en la industria tecnológica.

Hoy en día, nadie en ningún país civilizado tiene un condensador más lejos de un metro de distancia. Es imposible hacer una vida normal sin utilizarlos. Pero, ¿qué es un condensador y por qué son la mayoría de tantalio?

Un condensador es una unidad pasiva encargada de guardar energía para luego devolverla o cederla en otras partes de un circuito electrónico. Está formado por dos placas metálicas separadas -una distancia variable- por un aislante o dieléctrico. Este aislante es un material que evita, sin dañarse, el paso de la corriente y que aumenta la capacidad o almacenamiento del condensador.

El precio medio de un condensador de tantalio va desde uno pocos céntimos para aquéllos que se usan para la electrónica de consumo hasta los 40 y pico euros cuando la utilidad es militar. Son los dieléctricos utilizados en la fabricación de condensadores los que dan la medida y calidad de éstos. Aire, polietileno, tántalo, mica, cerámica… son los distintos aislantes utilizados por sus distintos grados de conductividad. Pero no todos tienen el mismo ‘aguante’ y el mismo comportamiento ante el mismo voltaje. Este es el gran problema del diseño.

De todos ellos, es el tántalo el que mejores condiciones ofrece de forma natural para la electrónica de consumo. Se trata de un mineral que apenas exige reprocesamiento para funcionar como capacitador y que responde muy bien a altas temperaturas, a la corrosión y al tamaño necesario para desarrollar sus propiedades. Perfecto desde hace décadas.

Cuatro grandes multinacionales centralizan la producción mundial de condensadores. Kemet, AVX, Samsung y Vishay. Fuera de este circuito normalizado hay un agujero negro de producción y distribución no controlada y que magnifica y explica verdaderamente el problema del mercado del coltán. Fundamentalmente, por la actividad del mercado negro chino, contra la que es muy difícil enfrentarse y aportar nuevas soluciones competitivas.

Para que os hagáis una idea, el 80% de las reservas de coltán están en el Congo, pero la venta legal y normalizada de estas reservas congoleñas suponen solo el 1% del mercado ‘legal’. Esto significa que gran parte del resto sale del Congo de manera incontrolada por las mafias y conexiones internacionales ocultas. Y eso a pesar de los intentos de algunas compañías por firmar un sistema de certificados para detallar el origen de cualquier coltán.

Miles de intermediarios invalidan los acuerdos con respuestas vagas y documentos fraudulentos que se saltan cualquier intento internacional de controlar una ley de mercado justo.

Apple, por ejemplo, prefiere no encarecer el coltán con otros proveedores seguros: directamente intenta garantizar que su suministro del Congo esté libre de explotaciones injustas o intermediarios mafiosos poniendo sus propias normas a través del Conflict-Free Smelter Program (CFSP). El programa obliga a sus asociados a informar de la mina de origen, así como establecer un sistema de auditoría de la cadena de producción

¿Es eso suficiente? De nada sirve tener una mina ‘limpia’ si en el camino hay que pagar impuesto revolucionario a las milicias rebeldes incontroladas. La única forma hoy en dia de controlar el problema de Coltán es no vender Coltán.

La industria, los ingenieros y el diseño electrónico se han acomodado al desarrollo de los condensadores de tántalo (o mixtos) desde hace años. En el 'boom' del desarrollo electrónico de finales de los '80 no había otras opciones, y la complacencia de la industria ayudó a su rápida expansión a pesar de tener una debilidad de trabajo en voltajes altos.

La potencia de voltaje obligatoria en los condensadores de tantalio es reducida en la norma con el fin de evitar fallos del material. Todos los diseños están implementados para las tablas de sus características, que son únicas, y el cambio a otras de otros materiales supone el rediseño de todos los sistemas heredados.

¿Hay alternativas al coltán?

Las hay y algunas ofrecen mejores propiedades que el tantalio extraído del coltán, pero trabajan de forma distinta y es complicado adaptarse. Por ejemplo, los condensadores de cerámica (MLCC) son mucho más baratos y ofrecen menor resistencia (ESR), pero su fragilidad les hacen desaparecer de los diseños en circuitos portátiles móviles o con cargas estructurales. Imposible en la placa de un móvil.


Comparativa entre condensadores de tantalio (amarillos) y los de polímero | Panasonic

El futuro-presente se llama polímero de aluminio. Es la alternativa más fiable y con mejores características que el tantalio.

El polímero ofrece mil veces más conductividad en su electrolito que el MnO2 utilizado en la tecnología de condensadores de tantalio. Además, tiene rangos de capacidad disponible desde unos pocos microfaradios hasta 560uF, y ofrecen capacidad estable frente a los cambios de frecuencia y temperatura. Son más duraderos que los de tantalio y no tienen el problema de pérdida de capacidad con el voltaje. También son más caros por unidad, pero lo que puedes hacer con cuatro condensadores de tántalo lo haces con uno solo de polímero.

¿Por qué no están implantadas ya en el mercado las otras alternativas?

Las grandes multinacionales tienen todo preparado para su comercialización y distribución y para hacer frente a la gran burbuja de coltán, que está aún por explotar. Las cuatro citadas anteriormente tienen condensadores de polímero en su catálogo y condensadores híbridos que utilizan mucho menos tantalio. Pero los grandes stocks acumulados de tantalio, utilizados para evitar un nuevo caso como el de la PlayStation 2, hacen más perezosa la inercia del cambio al polímero. También las grandes marcas de electrónica tienen que dar el paso de inversión, diseño y adaptación de toda la competitiva electrónica de consumo.

Es un mercado muy rápido en el diseño, pero muy lento en la adopción de nuevos materiales.

Para lograr esta adaptación se supone necesaria una inversión añadida frente al mercado negro que seguirá desarrollándose sobre el tántalo barato para tomar ventaja en la carrera por el mercado.

Cuando esta inversión no repercuta ni en el consumidor ni el tiempo de desarrollo de nuevos diseños, y cuando la sensibilización del consumidor sea lo suficientemente importante como para perjudicar las ventas de marcas con proveedores ambiguos, el problema del coltán y su comercio injusto habrá terminado para siempre. Mientras, seguiremos cómplices de las milicias congoleñas y sus prácticas delictivas.