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OCURRE EN LOS BLANCOS Y NEGROS

Los ‘hitler gatos’: la ciencia explica por qué algunos mininos lucen un extraño bigote bajo su nariz

Conocidos como 'Hitler cats’ o ‘kitlers', triunfan en internet por su parecido razonable con el dictador alemán. Pero, ¿a qué se debe la característica mancha de estos felinos?

Un gato con un bigote más que sospechoso Flickr

En los últimos años algunos desafortunados felinos se han hecho famosos en redes sociales y cientos de vídeos de internet por lucir bajo sus narices una pequeña mancha en la piel semejante a un bigotillo, rasgo característico de Adolf Hitler. A estos mininos se les conoce popularmente como ‘Gatos Hitler’ o ‘Kitlers’ y son muchas las parodias que pueden verse online comparándolos con el dictador alemán.

Las causas de esta coloración tan peculiar y aparentemente surgida al azar en los gatos blancos y negros ha sido durante mucho tiempo todo un misterio. Ahora, una reciente investigación científica ha descubierto que estos patrones de piel únicos son determinados antes de nacer por un gen defectuoso. “Los dos tonos de color o las formas de las manchas de un gato surgen cuando se está desarrollando en el útero y sus células de pigmentación no siguen las instrucciones genéticas”, explican los autores del estudio, publicado en la revista 'Nature Communications'.

‘KIT’, te necesito

Los investigadores de las Universidades de Bath y Edimburgo aseguran que los patrones de estas manchas derivan de la aparición durante el desarrollo de una versión defectuosa de un gen llamado KIT, que afecta a la diferenciación y a la migración de los melanoblastos a la epidermis. Esta situación reduce la velocidad a la que las células de pigmentación se multiplican y extienden. Así, cuando no hay suficientes células para poblar toda la piel del gato, aparecen las características manchas blancas o negras que generalmente se muestran en regiones del tronco o de la cara.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos desarrollaron un innovador modelo matemático gracias al cual pudieron realizar un seguimiento de las células durante el desarrollo en el útero. “Siempre se imaginó que existiría una señal encargada de indicar a las células pigmentarias hacia dónde debían ir, pero en realidad se mueven al azar”, explica Ian Jackson, autor principal del estudio y profesor de la Universidad de Edimburgo.

“Es como cualquier disolución. Cuando se pone una gota de leche en una taza de café, la leche se termina extendiendo por toda la taza sin que hagamos nada. Ocurre lo mismo con las células, que terminan extendiéndose a través de la piel sin un orden determinado”, ejemplifica Jackson.

No todo se queda en el mundo felino. La ciencia cree que este método podría utilizarse para investigar otros problemas derivados de movimientos celulares defectuosos durante la gestación como los agujeros ovales, que, de no cerrarse de forma natural poco después del nacimiento del bebé, provoca importantes problemas de corazón al desviarse la sangre y no pasar por los pulmones.