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SALUD
Un equipo de investigadores ha analizado cerca de 900 especies de mamíferos para rastrear qué animales han sido históricamente huéspedes de virus que han causado brotes graves en humanos.
Un equipo internacional de investigadores ha identificado a un pequeño murciélago como uno de los posibles reservorios de virus con capacidad de provocar una futura gran pandemia. El estudio, dirigido por la científica Caroline Cummings de la University of Oklahoma, analizó cerca de 900 especies de mamíferos para determinar qué animales han sido históricamente portadores de virus con mayor riesgo para la salud humana. Los resultados de la investigación se publicaron en la revista científica Communications Biology.
Para realizar el análisis, los investigadores recopilaron grandes bases de datos sobre mamíferos y virus conocidos. Con esta información desarrollaron un indicador denominado "potencial epidémico viral", una puntuación que mide el riesgo que representa un virus para los humanos. Este índice tiene en cuenta factores como la gravedad de la enfermedad que provoca, la facilidad con la que puede transmitirse entre personas y el número de muertes que ha causado en brotes anteriores.
Tras aplicar este método, el equipo examinó la relación evolutiva entre los distintos mamíferos para comprobar si ciertos grupos concentraban más virus peligrosos. El estudio concluye que los murciélagos en general no representan necesariamente un riesgo mayor que otros animales, aunque sí existen grupos concretos dentro de este orden que destacan por albergar virus con mayor potencial epidémico.
Entre ellos se encuentran algunos murciélagos de herradura, que ya han sido relacionados en el pasado con diversos coronavirus. Estos animales habitan en regiones de Europa, el norte de África y gran parte de Asia. A pesar de su reducido tamaño (entre cinco y siete centímetros de longitud y alrededor de 30 gramos de peso) podrían desempeñar un papel relevante en la aparición de nuevos virus capaces de saltar a los humanos.
Los investigadores señalan que identificar qué especies actúan como reservorios de virus peligrosos es fundamental para mejorar la vigilancia sanitaria global. Estudiar y monitorizar estos animales permitiría detectar antes patógenos emergentes y ayudaría a prevenir futuras crisis sanitarias a escala mundial.