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La personalidad cambia mucho más con la edad de lo que creemos
Un nuevo estudio publicado en la revista Communications Psychology, de Nature, reveló que las personas subestiman cuánto cambia realmente la personalidad a lo largo de la vida. Según los investigadores, los rasgos de personalidad varían tanto —o incluso más— que otros aspectos como la salud, el ingreso económico o el nivel de satisfacción con la vida.
Durante décadas, se pensó que la personalidad se quedaba fija una vez que las personas llegan a la adultez. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista Communications Psychology, del grupo Nature, muestra que esta creencia está bastante alejada de la evidencia científica.
Los investigadores, liderados por Amanda J. Wright de la Universidad de Zúrich, realizaron dos estudios complementarios. En el primero, encuestaron a 887 personas en Estados Unidos —sin formación en psicología— para conocer cuánto creían que cambiaban distintos aspectos de la vida entre los 15 y los 90 años, incluyendo los cinco grandes rasgos de personalidad (conocidos como "Big Five": apertura, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo).
En el segundo estudio, el equipo analizó datos reales de más de 166 mil personas provenientes de ocho estudios longitudinales realizados en Estados Unidos, Alemania, Países Bajos y Australia, para medir cómo cambian esos mismos rasgos con el paso de los años.
La gente cree que la personalidad es la más estable de todas
Los resultados mostraron que las personas encuestadas consideran que los rasgos de personalidad cambian menos que casi cualquier otra característica de la vida, incluyendo la capacidad cognitiva, la autoestima, la salud física, el ingreso económico, el sueño y la frecuencia con la que socializan o hacen ejercicio.
Dentro de los cinco rasgos, el neuroticismo y la extraversión fueron percibidos como los más estables, mientras que la responsabilidad fue vista como el rasgo con mayor margen de cambio.
Al comparar estas percepciones con los datos longitudinales, el estudio encontró que los cambios reales en la personalidad son similares —o incluso mayores— que los de variables como la satisfacción con la vida, la salud percibida, el ingreso y la autoestima.
Por ejemplo, entre los 15 y los 90 años, la apertura, el neuroticismo y la extraversión tienden a disminuir en promedio, mientras que la responsabilidad y la amabilidad aumentan. En términos de magnitud, estos cambios acumulados a lo largo de la vida fueron comparables —y en algunos casos mayores— a los observados en variables como la frecuencia de socializar, el ingreso económico o las horas de sueño.
Por qué importa esta brecha entre percepción y realidad
Según los autores, esta desconexión entre lo que la gente cree y lo que realmente ocurre podría tener consecuencias prácticas: si las personas piensan que su personalidad es inmodificable, es menos probable que intenten cambiar rasgos que no les gustan de sí mismas, o que crean en su propia capacidad de adaptación y crecimiento.
Los investigadores aclaran que estos resultados reflejan promedios poblacionales, no trayectorias individuales, y que todos los datos provienen de países democráticos occidentales, lo que podría limitar qué tan generalizables son estos hallazgos a otras culturas.