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MISIONES ESPACIALES

¿Por qué China quiere traer a la Tierra otra roca lunar?

El próximo día 24 de noviembre, el país asiático lanzará una misión al satélite natural terrestre que transportará a nuestro planeta las primeras muestras de suelo desde 1976.

Las misiones de los programas Apolo (Estados Unidos) y Luna (Unión Soviética) trajeron a la Tierra las primeras rocas lunares en los años 60 y 70. En total, las seis expediciones de Apolo recogieron 2415 muestras de material, con un peso de unos 382 kilogramos, la mayoría almacenadas en el Laboratorio de Recepción Lunar del centro espacial Lyndon B. Johnson, en Houston.

No se ha vuelto a traer ninguna nueva roca lunar desde 1976. Pero, si los planes espaciales de China salen bien, la humanidad contará pronto con algunas más. El objetivo de la misión Chang’e-5 del país asiático, cuyo lanzamiento tendrá lugar el próximo 24 de noviembre, es precisamente transportar a la Tierra fragmentos del satélite natural.

El fin no es simplemente aumentar la colección iniciada por Estados Unidos y la Unión Soviética. Analizar el material lunar permite averiguar nuevas pistas sobre la edad y la formación del satélite y los planetas rocosos y contribuye a establecer una línea de tiempo en su evolución, así como en la del resto del sistema solar.

La roca Génesis, recogida por la misión Apolo 15 en 1971 | NASA

Cómo conocer la edad de planetas y satélites

En la Tierra, medir ciertos compuestos radioactivos que cambian con el tiempo permite a los científicos datar las rocas y el suelo y estimar cuándo ocurrieron eventos en el pasado como erupciones volcánicas, la formación de los océanos o la explosión de extinciones masivas de especies.

La cosa se complica en el espacio porque las muestras de otros planetas analizadas son escasas o inexistentes. Los expertos estiman la edad de la Luna y de planetas rocosos por el número de cráteres que surcan sus superficies.

En el caso del satélite natural terrestre, gracias a las misiones pasadas, se ha averiguado la edad de los materiales de los nueve emplazamientos donde aterrizaron las naves de los programas estadounidenses y soviéticos.

Si Chang’e-5 tiene éxito, recogerá muestras de un nuevo lugar ubicado en el cráter Mons Rümker, inexplorado hasta el momento. Se trata de una formación volcánica de 70 kilómetros de ancho situada en la cara visible de la Luna y ocasionada por una erupción hace alrededor de 1.300 millones de años.

Los científicos de la misión china han elegido un lugar de gran importancia desde el punto de vista geológico. Según observaciones previas de lava oscura que también forma los mares lunares, el cráter constituiría el acúmulo de roca basáltica más reciente del satélite natural. Conocer la edad de este suelo supone un hallazgo importante en el ámbito de las ciencias planetarias.

En este montaje fotográfico, las zonas más oscuras son planicies basálticas conocidas como mares lunares | Fuente: U.S. Geological Survey

El secreto está en los cráteres

El método para estimar la edad de los planetas rocosos y los satélites naturales basado en contar los cráteres se fundamenta en la idea de que las superficies que contienen menos orificios son más jóvenes.

Las regiones exploradas por las misiones Apolo y Luna han ayudado a verificar esta aproximación. Sin embargo, a excepción de una, las muestras recabadas por ambos programas tienen una edad de entre 3.200 y 3.900 millones de años. Esto hace que el método todavía suponga gran incertidumbre en el caso de materiales más jóvenes. De ahí la relevancia de las muestras aportadas por Chang’e-5.

La misión partirá desde el centro Wenchang, al sur de China, y se espera que llegue al satélite tres días después, donde un módulo de alunizaje descenderá sobre el suelo y recogerá los materiales antes de regresar a la Tierra.

Los científicos esperan recoger unos dos kilogramos de suelo que permitirá también conocer más sobre el vulcanismo lunar y los planetas rocosos. Hasta ahora, las evidencias sugieren que las erupciones ocurridas en los primeros 1.000 millones de años de vida del satélite terrestre expandieron materiales basálticos por su superficie, dando lugar a los mares lunares.

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