DE LA ALFOMBRA ROJA A LA CIENCIA

Qué es la neurofibromatosis, la enfermedad que genética que padece el actor Adam Pearson

Se trata de una patología poco frecuente que afecta aproximadamente a 1 de cada 2.500 personas.

La aparición del actor Adam Pearson en los premios Oscar ha vuelto a poner el foco en una enfermedad poco conocida: la neurofibromatosis, un trastorno genético que afecta al sistema nervioso y que puede alterar tanto la piel como el desarrollo de los nervios. Se trata de una patología poco frecuente que afecta aproximadamente a 1 de cada 2.500 personas, según explican los expertos de la Clínica Mayo.

La neurofibromatosis engloba en realidad varios tipos de trastornos genéticos. El más común es la neurofibromatosis tipo 1 (NF1), la que padece el actor, que representa la mayoría de los casos. También existen la tipo 2 (NF2), asociada a tumores en nervios auditivos y otras estructuras del sistema nervioso central, y una forma menos frecuente conocida como schwannomatosis.

En el caso de la NF1, la enfermedad se produce por una mutación genética que provoca el crecimiento de tumores en los nervios, generalmente benignos, y alteraciones en la pigmentación de la piel. Entre los signos más característicos se encuentran las manchas "café con leche", la aparición de pequeños bultos bajo la piel (llamados neurofibromas) y pecas en zonas como las axilas o la ingle.

Además de los síntomas visibles, la enfermedad puede afectar a otras áreas del organismo. Algunos pacientes presentan problemas óseos, alteraciones en el crecimiento o dificultades de aprendizaje, e incluso trastornos como el TDAH. Aunque la mayoría de los tumores son benignos, en ciertos casos pueden evolucionar y requerir un seguimiento médico constante.

Actualmente, la neurofibromatosis no tiene cura definitiva. El tratamiento se centra en controlar los síntomas y las complicaciones: por ejemplo, mediante cirugía para extirpar tumores que causan dolor o afectan a funciones del organismo. En los últimos años también se han desarrollado fármacos específicos, como el selumetinib, que ayudan a tratar algunos tumores en casos concretos.

En el caso de Adam Pearson, la enfermedad comenzó a manifestarse en la infancia y ha requerido numerosas intervenciones médicas a lo largo de su vida. Su presencia en los Oscar no solo tuvo relevancia cinematográfica, sino que también ha servido para dar visibilidad a una enfermedad rara y recordar la importancia de la investigación y el seguimiento médico en este tipo de trastornos genéticos.

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