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Temporada de garrapatas: estas son las enfermedades que pueden transmitir

Lo más recomendable es usar ropa que cubra la piel cuando se camina por zonas con vegetación, evitar rozar la hierba alta y utilizar repelentes.

GarrapataFreepik

Con la llegada del buen tiempo, los planes al aire libre se multiplican. Pero hay un "habitante" típico de esta época que también vuelve con fuerza y pasa bastante desapercibido: las garrapatas.

Estos pequeños parásitos suelen encontrarse en zonas de hierba, bosques o incluso parques urbanos y jardines, y su actividad aumenta especialmente entre primavera y verano. El problema no es solo la picadura, sino lo que pueden transmitir.

Una de las enfermedades más conocidas asociadas a las garrapatas es la enfermedad de Lyme. Se trata de una infección bacteriana que se contagia a través de la picadura de una garrapata infectada. No todas lo están, pero el riesgo existe.

Uno de los signos más característicos es una erupción en la piel con forma de diana que puede aparecer días o incluso semanas después de la picadura, aunque no siempre se da. También pueden aparecer síntomas parecidos a los de una gripe: fiebre, cansancio, dolor de cabeza o molestias musculares. En casos más avanzados, si no se trata a tiempo, puede provocar problemas en las articulaciones o afectar al sistema nervioso.

Quitar una garrapata con pinzas | iStock

Además de la enfermedad de Lyme, aunque es menos frecuente, algunas garrapatas también pueden transmitir infecciones más graves como la encefalitis transmitida por garrapatas, que puede causar desde síntomas leves hasta complicaciones neurológicas importantes.

Aun así, los expertos insisten en que estos casos no son lo habitual y que, detectadas a tiempo, muchas de estas enfermedades tienen tratamiento eficaz. La clave está en la prevención y en estar atentos a cualquier síntoma después de haber estado en zonas de riesgo.

Para evitar picaduras, lo más recomendable es usar ropa que cubra la piel cuando se camina por zonas con vegetación, evitar rozar la hierba alta y utilizar repelentes. También es importante revisarse bien al volver a casa, prestando atención a zonas como las piernas, las axilas o detrás de las rodillas, donde suelen esconderse.

En caso de encontrar una garrapata adherida a la piel, lo mejor es retirarla cuanto antes con unas pinzas finas, sin aplastarla, tirando suavemente hacia arriba. Cuanto menos tiempo permanezca adherida, menor es el riesgo de transmisión.

Aunque sean pequeñas y casi invisibles, las garrapatas pueden dar más de un problema si no se les presta atención.

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