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EVITA MOLESTAS ALARMAS
Una tecnología fascinante que puede distinguir si lo que presiona el asiento es un objeto inanimado o no.
La sofisticación de los vehículos ha llegado hasta tal punto que son capaces de distinguir incluso si transportamos personas o cosas. A continuación, te contamos cómo detectan la diferencia.
Los vehículos modernos están repletos de sensores en casi todos lados, incluso en los asientos. Gracias a estos son capaces de identificar si el asiento está siendo utilizado y si el pasajero no conecta el cinturón de seguridad. Lo hacía de una forma muy molesta a través de un pitido insistente. Pero lo mismo sucedía si colocamos una mochila o un bulto pesado sobre el asiento, de forma insistente el sonido no cesaba hasta enganchar el cinturón. Algo que ya no sucede en la nueva generación de coches eléctricos.
Los nuevos sensores ocultos bajo la tapicería de nuestros coches, cuentan con la evolución de la tecnología, siendo ahora invisible, la detección capacitiva. La cual deja atrás los sensores de báscula que hasta ahora montaban. Estos contaban con sensores de presión resistivos similares a los que incluyen las balanzas digitales. Cuando los objetos que colocamos ejercían suficiente fuerza hacia abajo, cerraban el circuito. Al ejercer presión, el coche asume que hay alguien sentado sin calcular el peso y la distribución del mismo.
Daba la simplicidad del sistema, no es capaz de determinar por el peso, sí es una persona o una cosa, lo que genera falsas alarmas al mismo tiempo que produce decisiones erróneas en los sistemas de seguridad pasiva. Con los sensores que actualmente cuentan los coches eléctricos modernos, este concepto ha cambiado, no se trata de cuando pesas, sino de que este hecho. Esto es gracias a la detección capacitiva. Una tecnología a la que sin saberlo tenemos acceso todos los días, ya que es la que permite usar la pantalla de nuestro teléfono móvil con el dedo en vez de usar un lápiz de madera. Puesto que se basa principalmente en el principio de la conductividad y las propiedades dieléctricas.
Nuestro cuerpo, al estar formado en gran parte por agua y sales, es un buen conductor de la electricidad y altera los campos electrostáticos. Mientras que los objetos inanimados, suelen ser aislantes y no interactúan con el campo eléctrico. Bajo el tapizado se sitúa una alfombrilla con sensores que genera un campo eléctrico de baja intensidad. El cual se ve alterado cuando una persona se sienta, de manera que al medir el cambio en la capacitancia lo transmite al ordenador central del vehículo.
Lo que permite hacer una gestión más inteligente del airbag, y en caso de accidente, si detecta que transportamos objetos no hará saltar el airbag de forma innecesaria. Por otro lado, también influye en la eficiencia energética, a la hora de la climatización desactivando la calefacción del asiento o restringiendo el flujo de aire hacia las plazas ocupadas. Una funcionalidad que permite al vehículo tomar decisiones de forma autónoma mejorando no solo nuestra seguridad y confortabilidad, diferenciando de forma precisa entre acompañantes y equipaje.