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¿SON SEGUROS?
Todo sucedió el pasado mes de mayo. Un Tesla S tuvo un accidente con el remolque de un camión justo cuando no era un ser humano el que iba al volante: en el momento del trágico suceso, el coche tenía activada la función de piloto automático. Más de un mes después, Joshua Brown, el probador del coche, ha fallecido.
Así, estamos ante la primera muerte provocada por un accidente de tráfico con un coche autónomo a la que, por su parte, Tesla le quita algo de hierro en lo que a estadísticas se refiere: “Se trata de la primera muerte conocida en los más de 200 millones de kilómetros que han recorrido los coches Tesla con la función del piloto automático activada. En Estados Unidos se produce una víctima mortal cada 150 millones de kilómetros recorridos. De promedio, en el mundo, se registra una víctima mortal de tráfico cada 100 millones de kilómetros recorridos”, afirman desde la compañía.
A pesar de mejorar las cifras de muertes en carretera, el accidente mortal del Tesla S podría cambiar el panorama de los coches autónomos. Mientras que los vehículos sin conductor de Google, también en pruebas, aún no han provocado ninguna muerte (aunque sí un accidente), el caso del coche de la compañía de Musk podría tener repercusiones.
De entrada, el caso ya está siendo investigado por los reguladores estadounidenses, que podrían llegar a tomar decisiones restrictivas de cara al futuro: si no son tan seguros como prometían, podría ser que se estableciese un límite de velocidad para los coches autónomos o incluso restringir en algún sentido la circulación de estos vehículos que aún están siendo probados.