AHORRO ENERGÉTICO
¿Factura de la luz alta? Este fallo en tu frigorífico podría ser el culpable
Pequeños cambios en la colocación de los alimentos, la ventilación y el mantenimiento del frigorífico pueden ayudar a reducir su consumo sin necesidad de sustituirlo.
Muchos hábitos diarios en la cocina agotan la energía de tu nevera sin que te des cuenta. ¿Tu factura de la luz ha subido? ¡El culpable podría ser este grave fallo en tu frigorífico! Llenar la nevera hasta arriba o tapar las rejillas de ventilación bloquea el aire frío y hace que el compresor trabaje al máximo.
Expertos portugueses advierten que pequeños errores disparan el gasto. Ubicar el electrodoméstico cerca del horno o pegado a la pared sin ventilación impide que el motor descanse. Ajusta el termostato entre tres y cinco grados en la nevera y a menos dieciocho en el congelador.
El motivo es que el frigorífico necesita mantener una temperatura estable en su interior mientras expulsa el calor hacia el exterior. Si tiene dificultades para hacerlo, puede necesitar más tiempo de funcionamiento para conservar el frío. Por eso, dejar espacio alrededor del aparato y evitar fuentes de calor cercanas no solo favorece su rendimiento, sino que también ayuda a prevenir un desgaste innecesario.
Pon las comidas preparadas arriba, los lácteos al medio y las carnes abajo. Si quieres detectar fugas de aire, coloca un papel en la puerta: si sale sin resistencia, la junta está gastada. Deja enfriar los platos calientes antes de guardarlos, tapa los líquidos y limpia las rejillas traseras acumuladas de calor. Mantener el aparato nivelado y colocar botellas de agua medio llenas ayuda a estabilizar la temperatura.
Otro aspecto que conviene vigilar es la frecuencia con la que abres la puerta. Cada vez que lo haces, parte del aire frío escapa y entra aire más caliente, por lo que el aparato tiene que trabajar para recuperar la temperatura adecuada. Organizar los alimentos para encontrarlos rápidamente y comprobar que la puerta queda bien cerrada son gestos sencillos que pueden ayudar a mantener un funcionamiento más eficiente.
No necesitas comprar otro frigorífico, solo aprender a usar bien el que tienes.