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TRAMPAS TECNOLÓGICAS
Si te pillan, el examen puede quedar anulado e incluso puede suponer un cero en toda la prueba.
La cuenta atrás para la Selectividad ya ha empezado y, como ha pasado siempre, habrá quienes intenten hacer trampas copiando. Pero los métodos han cambiado mucho en los últimos años. Ahora ya nadie se escribe una chuleta y se la esconde en el bolsillo.
En plena era de los dispositivos inteligentes, algunas universidades y comunidades autónomas han empezado a reforzar los controles para detectar trampas tecnológicas durante la PAU. El motivo es el auge de herramientas cada vez más discretas, desde nanopinganillos prácticamente invisibles hasta relojes inteligentes, gafas conectadas o pequeños auriculares ocultos.
La principal novedad este año son los llamados detectores de frecuencia, aparatos capaces de localizar emisiones electrónicas como señales wifi, Bluetooth o radiofrecuencia asociadas a móviles, pinganillos o wearables ocultos. Comunidades como Aragón, Cataluña, Galicia, Murcia, Madrid, Comunidad Valenciana, Canarias o Andalucía ya han confirmado medidas de vigilancia reforzada o pruebas con estos sistemas durante la convocatoria de junio.
El objetivo no es detectar quién "parece sospechoso", sino localizar si algún dispositivo está transmitiendo o recibiendo información dentro del aula. En algunos casos, los controles podrán hacerse de forma aleatoria durante los exámenes.
Además de la vigilancia tecnológica, las normas siguen siendo que móviles, relojes inteligentes, auriculares o cualquier aparato con conexión o capacidad de almacenamiento están prohibidos salvo excepciones médicas justificadas. Y en cuanto a las consecuencias, el examen puede quedar anulado e incluso puede suponer un cero en toda la prueba.
Así que, si te vas a presentar a los exámenes en apenas unos días, piénsatelo dos veces antes de hacer nada que te perjudique.