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COLEGA, ¿DÓNDE ESTÁN MIS BOTONES?

Por qué el camino hacia un móvil sin botones, biseles ni puertos está lleno de obstáculos

El nuevo Meizu Zero ha sorprendido con una propuesta arriesgada: no tiene un solo botón físico ni un solo puerto, ni siquiera una ranura para la tarjeta SIM. Sin embargo, son muchas las razones por las que no vamos a empezar a ver móviles tan minimalistas por todas partes.

Meizu Zero Meizu

Podría uno pensar que los ‘smartphones’ no han cambiado tanto desde los primeros Android o el iPhone original. Se han vuelto más grandes por las necesidades que conlleva el consumo cada vez más masivo en dispositivos móviles de contenidos audiovisuales (Youtube, Twitch, Netflix…), pero poco más. Y en parte es cierto, pero también lo es que en los últimos años el ‘look’ de los teléfonos móviles ha evolucionado mucho y siempre en la misma dirección: el minimalismo, el aprovechamiento de la pantalla y la progresiva desaparición de todo botón, ranura o bisel que no sea absolutamente imprescindible.

Hay un fabricante que acaba de sorprender con una apuesta que lo lleva al extremo, a sus últimas consecuencias. Meizu ha presentado el primer ‘smartphone’ que no tiene puertos (ni minijack, ni USB para la carga…), no tiene botones (ni siquiera uno para encender el terminal), no tiene sensores visibles desde fuera y, por no tener, no tiene ni un altavoz convencional ni una bandeja para la tarjeta SIM. Es la pieza más sobria de tecnología que te puedes echar al bolsillo.

Tal minimalismo, más allá de las cuestiones estéticas, tiene una evidente ventaja. Los componentes del Meizu Zero, que así se llama, están mucho más protegidos del agua, el polvo o cualquier agente externo que pudiera suponer una amenaza para las tripas del terminal.

Con su casi total ausencia de huecos por donde se pueda colar algo ajeno, se ha ganado la certificación IP68, lo que significa que puede permanecer sumergido hasta 1 metro de profundidad en agua (dulce, no salada) durante un máximo de media hora, y que es prácticamente invulnerable al polvo. No es algo poco común entre los ‘smartphones’ de gama alta, que ya presumen de sumergibles desde hace tiempo, pero en este caso es muy evidente para el usuario que hay pocos puntos por los que el líquido elemento pueda acceder a las entrañas del dispositivo.

Todo esto, sin embargo, tiene un coste. Aunque toda la tecnología para hacer posible un móvil sin botones, ranuras ni biseles está probada y la hemos visto en otros teléfonos, los sacrificios que el Meizu Zero debe hacer para juntarla toda y de una forma tan drástica son notables.

Lo primero son los botones. El clásico botón Home ya hace tiempo que desapareció como algo físico en infinidad de ‘smartphones’, y son muchos los terminales modernos que ni siquiera reserva una franja negra en la pantalla para el correlato digital del botón. De hecho, los sensores de huella dactilar se han ido haciendo progresivamente con la función de encender la pantalla y desbloquear el móvil. Y tampoco es que el Meizu Zero sea el primer dispositivo que oculta ese lector de huella bajo la pantalla, aunque aún resulta habitual en los teléfonos de gama media y alta que el círculo donde posamos el dedo sea algo visible.

En cualquier caso, no extraña que el sensor esté bajo el cristal que cubre las 5,99 pulgadas de pantalla de este móvil chino. De hecho, para prescindir totalmente de la huella se podría haber optado por el reconocimiento facial, una tecnología que la propia Apple ha abrazado con su Face ID. En un futuro no muy lejano, los paneles OLED serán tan transparentes que las cámaras necesarias para dicho reconocimiento facial podrán incluso estar bajo la pantalla, sin necesidad de un bisel o un agujero perceptibles desde el exterior.

Más chocante resulta la ausencia en el Meizu Zero de botones de encendido y volumen. En su lugar, el dispositivo tiene unas áreas sensibles a la presión que vibran ligeramente cuando son pulsadas (lo que se conoce como respuesta háptica). Sabemos por experiencia, pues estamos ya más que familiarizados, que la sensación de pulsar este tipo de botones virtuales no es la misma que con uno físico. Otro pequeño compromiso en aras del aislamiento y el minimalismo.

Más notoria es la ausencia de puerto USB para la carga. El ‘minijack’ ya lo hemos visto desaparecer de otros dispositivos, no sin polémica, y sabemos que los auriculares y altavoces Bluetooth son la alternativa que los fabricantes nos ponen sobre la mesa. Sin embargo, alimentar nuestro teléfono sin cables es algo a lo que aún estamos poco habituados. La carga inalámbrica es una realidad desde hace tiempo, pero a muchos usuarios se les hace lenta y poco deseable en comparación con el enchufe de toda la vida.

Con el Meizu Zero no hay otra forma de alimentar el terminal, pero a cambio se trata del ‘smartphone’ con la carga inalámbrica más rápida hasta la fecha. Su base de carga alcanza los 18 vatios, el doble (o más) de lo que estamos acostumbrados a ver en móviles de Samsung (9 vatios) o Apple (7,5 vatios). Los tiempos se acortan, pero aún no se rellenará la batería tan deprisa como con el cable. Y que no haya USB tiene otra pega: no podemos transferir archivos al ordenador si no es tirando de la nube o de la tecnología Wireless USB, que goza de poca o nula popularidad. Seguimos sumando sacrificios.

Este minimalista móvil chino tampoco tiene un altavoz convencional, pues carece de ranura para ello. No es imprescindible, eso sí, usarlo con auriculares o altavoces Bluetooth, puesto que la propia pantalla del Meizu Zero es capaz de generar el sonido. No es la primera vez que vemos esta tecnología, que está presente en muchos televisores de Sony (sirve para que los sonidos parezcan proceder de distintos puntos de la escena) y en algunos ‘smartphones’ de fabricantes como Vivo o Xiaomi, que ya han usado altavoces piezoeléctricos para que el sonido emane de sus pantallas como por arte de magia.

Y una última y crucial renuncia es la propia bandeja de la tarjeta SIM. A su sustituta ya la conocemos, pues hemos visto la eSIM en los iPhones de última generación, aunque pensada para que podamos utilizar dos SIM al mismo tiempo y no para reemplazar a la tarjeta física. En este caso, la eSIM es la única opción, algo que seguramente sea el mayor obstáculo para un ‘smartphone’ como el Meizu Zero, pues el soporte de las operadores de telefonía todavía es muy escaso.

Por todas estas razones, la idea del móvil sin botones, biseles ni puertos, que suena muy bien y es técnicamente viable, está lejos de ser algo que vaya a generalizarse a corto plazo. Mientras los otros fabricantes se siguen esforzando en acabar con el famoso ‘notch’ perforando las pantallas de sus móviles, Meizu ha querido ir un paso más allá y demostrarnos lo que puede llegar a hacerse, pero hay un precio, seguramente demasiado alto, que pagar. ¡Ah! Y por si te lo estabas preguntando, la promesa no se cumple del todo. En realidad, el Meizu Zero tiene un par de agujeros (uno para el micrófono y otro por si tenemos que hacer un ‘hard reset’) y las cámaras (de 12 y 20 megapíxeles) son el único elemento que rompe con la sobriedad del terminal. No se podía tener todo.