PARABOS TIGNERESI

Antepasados de los búfalos de hasta 500 kilos pastaban en la Península hace 4 millones de años

El hallazgo de varios esqueletos casi completos de 'Parabos tigneresi' en el yacimiento ibérico de Camp dels Ninots, la Pompeya del Plioceno en Girona, obliga a revisar el origen y el estilo de vida de los ancestros de los actuales búfalos y bueyes.

BúfaloiStock

Durante mucho tiempo, los orígenes evolutivos de los grandes bóvidos y sus relaciones con los linajes más cercanos han permanecido en la incertidumbre debido a la escasez de fósiles bien conservados. Estos animales (bisontes, búfalos y vacas) fundamentales tanto para los ecosistemas globales como para la agricultura humana a lo largo de nuestra historia mantenían en secreto sus primeros pasos como especie.

Sin embargo, el extraordinario descubrimiento de varios esqueletos casi completos en el yacimiento de Camp dels Ninots (Caldes de Malavella, Girona) ha aportado la pieza que faltaba a este rompecabezas prehistórico.

El estudio,publicado este miércoles en la revista PLOS One, revela que los primeros bóvidos de gran tamaño ya alcanzaban los 500 kilogramos de peso hace unos 4,4 millones de años, durante el Plioceno temprano europeo. Este incremento de masa corporal supuso un paso crucial hacia la diversidad moderna de los representantes de la tribu Bovini.

Un equipo internacional de investigadores, liderado por Leonardo Sorbelli, del Instituto Leibniz para la Evolución y la Biodiversidad de Alemania, ha analizado los restos de al menos 14 individuos hallados en este yacimiento. Los fósiles han sido identificados como pertenecientes a Parabos tigneresi, una de las cinco especies similares a búfalos que habitaron el continente europeo durante aquella época geológica.

El espécimen más grande analizado rozaba la media tonelada de peso, una cifra inferior a la de la mayoría de las vacas actuales, pero notablemente superior a la de cualquier otro bóvido registrado en ese mismo período.

Un refugio húmedo en la península ibérica

Los científicos sugieren que este aumento de tamaño pudo ser una respuesta adaptativa a los profundos cambios climáticos y ambientales que transformaron el continente europeo durante el Plioceno. Además, la detallada anatomía de los restos óseos recuperados indica que estos animales habitaban predominantemente en entornos húmedos y densamente vegetados.

Esta deducción encaja de manera precisa con las reconstrucciones paleoclimáticas de Camp dels Ninots, un antiguo lago de mar (formado en el cráter de un volcán) que funcionaba como un oasis rico en agua y recursos vegetales.

"Los bóvidos de Camp dels Ninots se encuentran entre los fósiles más exquisitos del Plioceno de Europa", destaca Sorbelli. "La excepcional preservación de estos animales nos ha permitido comprender mejor su anatomía y, por lo tanto, la ecología de los primeros bóvidos de gran tamaño que poblaron el continente".

¿El inicio de una línea o el fin de una dinastía?

A pesar de la riqueza de los datos obtenidos, el encaje exacto de Parabos en el árbol genealógico de los bóvidos sigue generando debate. Tras realizar minuciosas comparaciones anatómicas con otras especies, los autores proponen dos hipótesis principales: o bien representan a los miembros más antiguos conocidos de la tribu Bovini, o bien constituyen los últimos coletazos de un linaje relacionado, los Tragoportacini, que terminaron siendo reemplazados de forma definitiva por los verdaderos búfalos, bueyes y bisontes.

El estudio identifica así el Plioceno temprano como el verdadero punto de partida de la era de los grandes bóvidos en Europa. esto ofrece nuevas vías de investigación para esclarecer la historia evolutiva de estos mamíferos antes de la configuración de las faunas modernas.

"Trabajar con estos fósiles ha sido tanto un desafío como una satisfacción", concluye el investigador principal del Instituto Leibniz. "La excepcional preservación y la abundancia de los restos nos han proporcionado una cantidad de datos única para períodos geológicos tan antiguos, lo que abre una nueva ventana a nuestro mundo antes de la llegada de los humanos".

Referencia:

Sorbelli L et al, "First of a line or last of a dynasty? Parabos tigneresi and the evolution of eurasian bovinae in the early pliocene", PLOS One, 2026.

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