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22 DE MARZO, DÍA MUNDIAL DEL AGUA
En 2050 la mitad de la población urbana se enfrentará a escasez hídrica debido al cambio climático. Un nuevo modelo de suministro, basado en la ciudad de Pune, en la India, revela cómo determinadas políticas públicas podrían facilitar su acceso a los más desfavorecidos en una ciudad con más de siete millones de habitantes.
Para dentro de quince años es probable que los embalses de Pune (India) se sequen y que los niveles de agua subterránea se desplomen si la urbe mantiene sus políticas actuales. El precio por este recurso subirá y no serán los ricos quienes sufran sus efectos, sino los más desfavorecidos.
La mayoría de este tipo de residentes asumirá unos costes que rondarán una quinta parte de sus ingresos, además de contar con menos de la mitad del agua que se necesita para la salud y la higiene. Por ello, cuando las sequías azoten esta región en las próximas décadas, el acceso a este recurso dependerá de las decisiones que se tomen hoy, tal y como advierte un estudio publicado en Earth’s Future.
Según explican a SINC los autores del trabajo e investigadores de la Universidad de Stanford (Estados Unidos), Ankun Wang y Steven Gorelick, esta ciudad india suele tener frecuentes recortes de suministro en épocas de sequía, tanto para la población como para la agricultura, una actividad que emplea el 80% del agua en la cuenca del río Bhima.
"Pune posee un suministro de agua intermitente que oscila desde el acceso 24 horas para el 10% de los hogares hasta los 20 minutos diarios para otros", señalan los autores. Además, "aproximadamente el 19% de la población reside en asentamientos informales, donde las conexiones de tuberías son raras y los residentes deben obtener este recurso de grifos públicos o vendedores privados", recalcan.
Un problema añadido es la rápida expansión de esta urbe y los expertos estiman que su población crecerá de 7 a 11 millones de habitantes para mediados de siglo, por lo que pronto podría recibir la denominación de megaciudad. Los autores explican que el sistema de suministro actual está mal equipado para sequías que duren de 2 a 3 años y auguran que los pobres serán los más afectados.
No obstante, esta investigación revela que dichos efectos podrían evitarse y que no haría falta mucha más agua de la que posee la región.
El equipo de investigación colaboró con funcionarios públicos, académicos, consultores y organizaciones sin ánimo de lucro para recabar datos hidrológicos, agrícolas y demográficos de Pune e identificar intervenciones políticas eficaces para hacer frente a una sequía de varios años.
Desarrollaron múltiples pruebas para pronosticar cambios en el suministro de agua en 2050 y sometieron sus análisis a escenarios climáticos en los que las emisiones globales comenzaban a disminuir en 2040 o se extendían hasta 2100.
Asimismo, estudiaron la expansión urbana y las posibles decisiones económicas de los hogares, las empresas o agricultores y lo vincularon todo para observar las interacciones entre los sistemas humanos y naturales.
El modelo demostró que las políticas de gestión de agua eran más eficaces cuando se aplicaban de forma conjunta. Las intervenciones individuales como reparar fugas, aumentar las tarifas a grandes consumidores o limitar las extracciones eran positivas pero solo mejoraban ligeramente la accesibilidad a este recurso por parte de hogares con bajos recursos.
Los autores proponen establecer un mercado regulado en el que los agricultores puedan derivar agua de riego a los hogares urbanos mediante camiones cisterna, una medida que podría reducir los costes del agua del 18 al 4% para estos ciudadanos.
Aunque los investigadores no llevaron a cabo un análisis formal de costes y beneficios de las intervenciones, descubrieron que, si se aplicaran de forma integral las medidas políticas propuestas, todos los residentes de Pune podrían tener acceso a al menos 40 litros de agua al día.
En caso de que no se instauraran, los habitantes más pobres podrían recibir menos de 23 litros per capita al día, un umbral demasiado bajo en un año de sequía con un contexto de alto crecimiento poblacional. Actualmente, la mayoría de estos residentes enfrentan costes de agua inasequibles, falta de acceso a este recurso y escasez prolongada de más de seis meses continuos.
Pune es uno de los primeros ejemplos de los retos a los que se enfrentarán otras ciudades de rápido crecimiento debido al cambio climático.
Desde comienzos de siglo, las sequías extremas han afectado a más de 80 grandes ciudades, desde Ciudad del Cabo hasta São Paulo y Chennai. Se prevé que, para 2050, más de un tercio de la población urbana mundial se enfrente a escasez de agua, y que una cuarta parte de ella viva en la India.
Pune entra en esta era con un sistema de abastecimiento de agua obsoleto, con más de un millón de personas que vive en asentamientos sin agua corriente, un clima propenso a sequías de varios años, tensiones crecientes entre los usuarios urbanos de agua y un poderoso sector agrícola dominado por la producción de caña de azúcar, que requiere un riego intensivo.
Por ahora, ya se están poniendo en marcha varias políticas y la ciudad ha aprobado la transferencia de parte del agua de una importante presa que actualmente se destina a Bombay. Las autoridades están instalando contadores de agua y concediendo licencias a camiones cisterna.
Los autores afirman que su modelo podría utilizarse para evaluar las políticas hídricas en otras regiones de rápida urbanización que se enfrentan a presiones similares. "Ahora contamos con un marco que las ciudades de todo el mundo pueden adaptar a medida que aumente su población, se expandan y las presiones climáticas se intensifiquen".
Referencia
Wang. A. et al. Drought-Driven Water Insecurity in an Emerging Indian Megacity: A Coupled Multi-Agent Systems Approach for Policy Evaluation.Earth's Future. 2026