BRECHA DE GÉNERO

La presencia de mujeres en grados del sector digital ha experimentado un "retroceso sostenido" desde los años 80

Un informe de la Universidad de Comillas revela que, desde la revalorización de perfiles de grados como la Ingeniería Informática o Matemáticas hacia sectores como la inteligencia artificial o el Big Data, el porcentaje de alumnas ha descendido bruscamente. Además, la brecha entre géneros en áreas STEM apenas ha disminuido en los últimos años.

Mujer programandoUnsplash

La presencia de mujeres en carreras y empleos en las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) apenas ha crecido en los últimos años. Así lo muestra el último análisisde la Cátedra STEM Mujer de la Universidad de Comillas, publicado el pasado diciembre.

Según este informe, este patrón de desigualdad entre géneros se observa tanto en la elección inicial de estudios como en la continuidad y especialización dentro de las trayectorias.

Además, por primera vez, el trabajo ha examinado la evolución de estos datos desde 1985, y ha demostrado que hay ciertas disciplinas donde la participación femenina ha experimentado un "retroceso sostenido", como es el caso de la Ingeniería Informática.

La menor presencia femenina en los sectores emergentes relacionados con la digitalización, la inteligencia artificial y la transición energética "constituye un desafío especialmente relevante de cara al futuro", dicen las autoras en el texto.

Otros grados, como Ingeniería Civil o de Materiales, sí que presentan una mejora gradual en términos de equilibrio de género.

La brecha sigue siendo significativa

El informe muestra que la brecha de género en los estudios universitarios STEM sigue siendo significativa: poco más de una de cada tres personas matriculadas en estas disciplinas es mujer, alrededor del 34,4%. La diferencia es aún mayor en estudios de Formación Profesional, donde es una de cada diez.

Así, en el curso 2023-2024, un 24% del alumnado eligió una rama universitaria STEM, de los cuales fueron 16,3% hombres y 8,3% mujeres. Si se comparan los resultados con los de 2021 se observa una evolución positiva en la brecha de género, pero de forma muy leve.

"En esos cuatro años no hay diferencias significativas en la mayoría de grados", dice a SINC Yolanda González-Arechavala, directora de la Cátedra para la promoción de la mujer en vocaciones STEM en Comillas y una de las autoras del informe.

La brecha es especialmente acuciada en las ingenierías, donde la mayoría del alumnado sigue siendo masculino, salvo en Ingeniería Biomédica. Según las autoras, esta excepción puede deberse a su vinculación con el ámbito de la salud y el cuidado, donde suele haber más presencia femenina. También es el caso de los grados de Bioquímica o Biotecnología.

"Hay muchos factores detrás de esta diferencia de género, por ejemplo, que los estudiantes suelen elegir estudios según su gente cercana, como su familia. Si en el ámbito STEM no hay muchas mujeres, las estudiantes elegirán menos estas carreras", apunta la directora.

Además, en opinión de González-Arechavala, los estereotipos siguen estando muy presentes. "Existe un estereotipo muy claro de quién es ingeniero, y en eso las mujeres no se reconocen", señala.

El cambio en Informática y Matemáticas

Un caso destacable, según la investigadora, es el de la Ingeniería Informática, una disciplina con una bolsa de trabajo cada vez más grande por su papel en la digitalización y el aumento de la presencia de la inteligencia artificial.

En sus inicios, en el curso de 1985-1986, cuando la disciplina era aún poco conocida y no se habían consolidado estereotipos de género, el porcentaje de mujeres rondaba el 30%. Sin embargo, este porcentaje ha ido descendiendo con el tiempo de forma muy acusada, hasta llegar a solo un 15,1% de mujeres en el curso 2023-2024.

También en el grado de Matemáticas se observa un cambio en la tendencia histórica, pasando de una ligera brecha a favor de las mujeres hasta el curso 2006-2007 a una brecha creciente a favor de los hombres.

Las autoras vinculan este cambio a la revalorización profesional de los perfiles matemáticos: mientras que hace décadas la salida profesional más probable era la docencia, ahora abundan los puestos en ámbitos como la industria, el Big Data o la inteligencia artificial. Así, en el curso 1997-1998 las mujeres eran más del 52% del alumnado. En el 2023-2024, solo representan el 25,5%.

"El ámbito de las matemáticas estaba bastante equilibrado. De hecho, estaba bajando el número de estudiantes. Pero desde que empezó a ser una carrera muy valorada en las empresas pasó a haber muchos más alumnos y muchos más hombres. Ha sido un cambio muy brusco", apunta González-Arechavala.

Repercusión en la brecha salarial

Para la directora, esta diferencia repercute en la brecha salarial entre hombres y mujeres y la empleabilidad. "Si donde va a haber una bolsa de trabajo grande, las mujeres accedemos menos, es difícil lograr que haya un equilibrio", señala.

El informe, según las autoras, evidencia “la necesidad de seguir profundizando en las causas estructurales que perpetúan estas desigualdades. "La brecha de género en STEM no es únicamente una cuestión de acceso, sino también de permanencia, especialización y desarrollo profesional", añaden.

"Lo que no podemos hacer es perder talento de ningún tipo", concluye González-Arechavala.

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