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PÓLENES INVERNALES
La Red Aerobiológica de Cataluña ha ofrecido la previsión de los niveles de pólenes alérgenos para esta primavera. Tras un inicio de año frío, los pólenes invernales han irrumpido con intensidad en Cataluña a partir de mediados de febrero de 2026, superando los niveles habituales de las últimas décadas.
En 2026, las personas alérgicas a los pólenes invernales (principalmente ciprés, fresno, avellano y parietaria) han comenzado a experimentar síntomas a mediados del mes de febrero, momento en el que la polinización ha arrancado con fuerza superando las concentraciones normales registradas entre los años 1994 y 2025.
Dado que el año ha empezado con temperaturas frías, la mayor parte de las plantas de floración invernal no han liberado el polen hasta mediados o finales de febrero, con cierto retraso respecto a años anteriores, pero con concentraciones superiores a las normales gracias a la abundancia de agua.
El polen del plátano de sombra hará su aparición algo más tarde de lo habitual, comenzando la polinización a mediados de marzo, cuando habitualmente lo hace a principios de mes. Por ello, es necesario que las personas alérgicas tomen todas las precauciones oportunas para minimizar los síntomas.
Los modelos meteorológicos indican que el mes de marzo será algo más cálido y mucho más lluvioso de lo habitual. Se prevé que abril, mayo y junio presenten temperaturas normales o ligeramente superiores, y en abril y mayo, las precipitaciones serán las habituales.
Con esta información, se ha realizado el pronóstico de los niveles de polen y esporas en la atmósfera en Catalunya para los próximos meses que realiza la Red Aerobiológica de Cataluña (XAC) del ICTA-UAB y del departamento de Biología Animal, de Biología Vegetal y de Ecología de la UAB (BABVE), liderada por la investigadora Jordina Belmonte.
A principios del año 2026, las polinizaciones invernales de ciprés, avellano, fresno y parietaria han sido inferiores a las medias históricas registradas desde 1994, pero han aumentado de manera muy repentina entre febrero y marzo, superándolas notablemente.
Las últimas lluvias han eliminado el polen presente en el aire, pero el período de riesgo de alergia puede extenderse hasta bien entrado abril en el caso del ciprés, y hasta el verano en el caso de la parietaria, si bien el frío y las lluvias podrían provocar descensos puntuales notables en las concentraciones.
Las polinizaciones primaverales de las especies arbóreas (plátano como el más alergénico, pero también sauce, álamo, olmo, arce, pino, morera, roble-encina y, más adelante, abedul y olivo) comenzarán con normalidad y con intensidad, y tendrán la duración habitual.
Aquellas que se produzcan en primavera y verano de especies herbáceas (parietaria y gramíneas como las más alergénicas y tempranas, y más adelante también céñigo, llantén y artemisa) comenzarán con normalidad y con fuerza, y tendrán una duración superior a la habitual, favorecidas por las lluvias pronosticadas por los servicios meteorológicos.
Según la XAC, los tipos de polen alergénico más abundantes en la atmósfera de Catalunya son las cupresáceas (22%), el plátano de sombra (10,7%), el olivo (5%), la parietaria (4,4%), el avellano (4,3%), las gramíneas (4,2%), el fresno (2,8%), los céñigos (1,8%) y la artemisia (0,5%), con importantes variaciones en la cantidad según las zonas geográficas y climáticas de Catalunya. Las esporas del hongo alternaria, a pesar de su significación en la alergia, no se encuentran entre las más abundantes en el aire (1,9% del total de esporas).
La XAC destaca que también es importante prestar atención a otros taxones, a veces no considerados en el diagnóstico, como el pino (16,3%), las encinas y robles (13,1%), el abedul (3,2%), el llantén (2%), el chopo (1,8%), el aliso (1%) y el aligustre (0,4%), además de otros que localmente pueden tener incidencia. La excelente colaboración existente en Catalunya entre los biólogos-botánicos y los especialistas médicos ayuda al diagnóstico preciso en cada caso.
Gaspar Dalmau, especialista en alergología del Hospital Universitario Joan XXIII de Tarragona y presidente de la Sociedad Catalana de Alergología e Inmunología Clínica (SCAIC), destaca la importancia del asma bronquial y la rinitis alérgica tanto en niños como en adultos.
Estas enfermedades crónicas de las vías respiratorias complican la salud de la población alérgica diagnosticada, especialmente en primavera, y también pueden afectar a quienes presentan síntomas compatibles con alergia por primera vez.
La detección precoz es fundamental para evitar la progresión de la rinitis hacia el asma, así como el desarrollo de otras enfermedades alérgicas asociadas, como la dermatitis atópica o la alergia alimentaria.
Este aspecto es especialmente relevante en la población pediátrica, ya que un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado pueden frenar la conocida "marcha atópica", destacando además el papel de la alergología como especialidad transversal capaz de tener una visión global del paciente alérgico, independientemente de que la afectación sea nasal, ocular o bronquial.
Las enfermedades alérgicas son una preocupación de salud pública en Catalunya debido a su gran impacto en el sistema sanitario y en la calidad de vida de los pacientes. La elevada demanda asistencial, que incluye visitas a urgencias, hospitalizaciones y tratamientos crónicos, se ve agravada cuando no hay un diagnóstico y tratamiento adecuados.
A nivel social y económico, estas enfermedades generan pérdidas laborales y absentismo escolar, afectando también a los cuidadores de los pacientes pediátricos.
La alergia respiratoria es la más frecuente. En Cataluña, cerca de dos millones de personas padecen alguna patología alérgica respiratoria, y se prevé que esta cifra se duplique en el año 2050. Según estimaciones de la SCAIC, el 25% de la población presenta rinitis, con o sin conjuntivitis alérgica, y hasta un 12 % sufre asma alérgica.
La edad media de los pacientes que consultan por rinoconjuntivitis y asma es de 30 y 29 años, respectivamente, con un predominio del sexo femenino en ambos casos (55,4% en la rinoconjuntivitis y 55% en el asma).
Los datos muestran dos picos de incidencia del asma: en niños de 5 a 15 años, y en adultos de 35 a 40 años. Además, en cuatro de cada diez casos, el asma y la rinoconjuntivitis están provocadas por el polen, que representa la primera causa de rinoconjuntivitis y la segunda de asma. Por ello, la cuantificación del polen en la atmósfera es clave para diseñar estrategias terapéuticas y preventivas adaptadas a cada paciente.
El desarrollo y el agravamiento de las enfermedades alérgicas dependen de factores genéticos y ambientales. El cambio climático modifica los patrones de polinización de muchas plantas, alargando la duración de su emisión y aumentando su concentración en el aire.
En Cataluña, las condiciones climáticas actuales, con inviernos suaves y veranos cada vez más cálidos, favorecen la proliferación de especies productoras de polen.
El incremento de la temperatura y el aumento de los niveles de dióxido de carbono (CO2) potencian la producción de polen, prolongando la temporada de exposición e incrementando la presencia de alérgenos en el aire.
Además, la contaminación atmosférica no solo daña las vías respiratorias, sino que también altera la composición del polen, haciéndolo más alergénico. Estas circunstancias explican el crecimiento continuo de las enfermedades alérgicas, convirtiéndolas en un desafío de salud pública que requiere estrategias preventivas y terapéuticas adaptadas al entorno actual.