EN PONTEVEDRA
Galicia es una comunidad repleta de secretos reservados a los aventureros que se disponen a dejarse maravillar por la belleza de la naturaleza y la fuerza de la tradición de sus habitantes. Dos aspectos que, en la localidad de Arbo, en Pontevedra, se pueden palpar de manera prodigiosa.
Las tierras gallegas constituyen uno de los paisajes más emblemáticos del país. Desde la magia de las Meigas hasta la belleza de las Rías Baixas, esta comunidad reserva múltiples tesoros por descubrir para quienes la visitan cada año.
Entre todos los rincones que merece la pena recorrer al menos una vez en la vida, hay un municipio que destaca en gran medida. Se trata de Arbo, conocido popularmente como la "capital de la lamprea". Pero, ¿qué es exactamente la lamprea?
Hablamos de un pez que existe desde hace más de 500 millones de años y el río Miño es una de sus principales cunas. Un río que pasa precisamente por el sur del municipio y en el que las pesqueiras se alzan como parte de la herencia cultural de la región. En especial cuando llega el invierno, abriendo así una temporada de pesca que va desde enero hasta abril.
Estas pesqueiras se remontan a nada menos que la Edad Media, concretamente a la era romana. Unas construcciones a la orilla del río que representan la perfecta integración de la arquitectura con la naturaleza. Hasta la fecha, hay más de 700 asentamientos en un recorrido de 25 kilómetros, con los que se demuestra así el importante papel que desempeñan en la pesca regional.
Arbo se alza como el único pueblo conocido con tan antigua costumbre. Y es que la lamprea es uno de los peces más misteriosos del planeta que, a diferencia de la mayoría de las especies, no ha evolucionado desde la prehistoria. Un auténtico manjar que se prepara de múltiples maneras, siendo la asada a la brasa, la guisada y la frita las más populares. Aunque, si quieres pura tradición en una receta, entonces nada como la lamprea "a la arbea", cocinada en su propia sangre.
Ahora bien, Arbo no solo triunfa por el buen comer, sino también por el buen beber. Allí hay un microclima provocado por los tres ríos que recorren el municipio, sumándose al Miño el Deva y el Cea. Si a esto le añadimos la influencia del Atlántico, se crea el lugar idóneo para el cultivo de la uva. Es decir, en la localidad se producen algunos de los mejores vinos del país, ideales para complementar la jornada gastronómica de lamprea.
Por si todo esto no fuera suficiente, el pueblo reserva multitud de planes para los más aventureros. Las rutas para descubrir monumentos como el puente de San Xoán o los miradores de las pesqueiras, donde el espectáculo de los pescadores se aprecia en todo su esplendor, así como actividades como el rafting hacen que sus visitantes se lleven el mejor de los recuerdos del lugar.
Arbo es una prueba más de que Galicia es una maravilla sin igual, independientemente de si se busca naturaleza, tradición o, por supuesto, satisfacer los caprichos más exigentes del paladar.