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El destino de moda para viajar en noviembre: una isla con tres Patrimonios de la Humanidad, unos 20 grados y precios de temporada baja

La isla mediterránea baja sus precios en otoño y conserva templos prehistóricos de más de 5000 años.

Cuando el verano se acaba, Malta se vuelve más tranquila y más barata. En noviembre la isla deja atrás las multitudes, mantiene temperaturas suaves y sigue ofreciendo lo que la hace especial: una capital barroca, un santuario subterráneo y templos de piedra más antiguos que Stonehenge. Entre las tres cosas suman tres Patrimonios de la Humanidad.

Por qué ir en noviembre

Las máximas rondan los 21 o 22 grados y las mínimas, los 15, con el mar a unos 21. No es tiempo de playa para todos, pero es agradable para caminar y visitar. Eso sí, a medida que avanza el mes suele refrescar, soplar más viento y llover más, así que conviene llevar una chaqueta.

Además, los precios bajan. Fuera del verano, los alojamientos cuestan entre un 35 y un 50% menos. Un hotel económico ronda los 50 a 80 euros por noche, y en zonas como San Julián o Sliema hay alojamientos compartidos desde unos 15 euros. Para comer, los locales pequeños ofrecen menús de mediodía por unos 10 euros.

La Valeta, una capital barroca

La Valeta fue fundada por los Caballeros de la Orden de San Juan y es Patrimonio de la Humanidad. Es una ciudad de calles estrechas y baluartes de piedra dorada frente al mar, y casi toda ella es un monumento.

Su joya es la concatedral de San Juan. Por fuera parece una fortaleza, pero el interior está cubierto de oro y mármoles tallados. Allí está también La decapitación de San Juan Bautista, de Caravaggio.

Un santuario bajo tierra

En Paola, muy cerca de La Valeta, está el hipogeo de Hal Saflieni. Es el único templo subterráneo prehistórico que se conoce en el mundo, excavado directamente en la roca caliza hace más de 4500 años. Funcionó como santuario y como necrópolis, y se han hallado restos de más de 7000 personas.

Aquí hay un detalle práctico que cambia el plan: solo entran unas 80 personas al día y la entrada se reserva en la web de Heritage Malta, con varios meses de antelación. Cuesta unos 35 euros, la más cara de la isla. Dentro la temperatura es constante, de unos 18 o 19 grados.

Siete templos de piedra

El tercer Patrimonio son los Templos Megalíticos de Malta, siete templos prehistóricos repartidos entre Malta y Gozo. Se levantaron entre el 3600 y el 2500 a. C. y están entre las construcciones de piedra más antiguas del mundo.

Los más visitados son Hagar Qim y Mnajdra, en la costa sur, junto a unos acantilados. Hagar Qim significa “piedras erguidas”, y entre sus bloques hay uno de más de 20 toneladas. Mnajdra queda a unos minutos a pie y mira hacia el islote de Filfla. La entrada conjunta ronda los 10 euros y no hace falta reservar con tanta antelación como en el hipogeo.

Un plató natural

Malta también es conocida por el cine. Aquí se rodaron Ágora, de Amenábar, y Popeye, en 1980. Pero para quien viaja en noviembre, lo mejor sigue siendo caminar por sus calles y ver sus templos sin colas.