UN CASO EXTRAORDINARIO
En el mundo existen lugares que parecen irreales, no solo por su belleza y paisajes, sino también por su tamaño, como ocurre con una isla en África que es más pequeña que un campo de fútbol, un caso realmente fuera de lo común.
Las islas siempre parecen tener una energía y un aura especiales que los espacios peninsulares no poseen. Cada una se caracteriza por algún rasgo singular, ya sea por su belleza natural, como ocurre con Samotracia, o por las extremas condiciones de vida de sus habitantes, como es el caso de Migingo, una diminuta isla situada en la frontera entre Kenia y Uganda.
A pesar de su reducido tamaño y de contar con muy poco suelo edificable, Migingo es una de las zonas más densamente pobladas del mundo. En apenas 2.000 metros cuadrados habitan más de 400 personas, lo que supone una densidad extrema y unas condiciones de vida muy limitadas. Las viviendas, construidas con materiales sencillos y muy próximas entre sí, reflejan un ejemplo sorprendente de cómo el ser humano es capaz de adaptarse a situaciones adversas, incluso cuando el espacio, la higiene y la privacidad son prácticamente inexistentes.
La mayoría de la población se dedica a la pesca del Nilo y al comercio de la misma, principal motor económico de la isla. Los hombres suelen salir a pescar, mientras que las mujeres se encargan de la venta y distribución del pescado, sosteniendo así la economía local. Migingo cuenta también con bares, pequeños comercios y un modesto puerto, lo que le aporta una intensa actividad diaria pese a sus reducidas dimensiones. Sin embargo, la isla carece de servicios básicos como agua potable, un sistema adecuado de saneamiento o infraestructuras sanitarias, lo que dificulta el acceso a una vida digna para sus habitantes.
A estas dificultades se suman las disputas territoriales entre Kenia y Uganda, que durante años han generado tensiones políticas y económicas en la isla. Además, muchos de sus habitantes se resisten a ser trasladados a otras zonas por motivos culturales y creencias locales, manteniendo un fuerte arraigo con este pequeño pero vital territorio.