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La leyenda del "pasillo de los deseos" de la Basílica del Pilar de Zaragoza: el rincón donde pedir un milagro

Miles de visitantes recorren cada año la Basílica del Pilar de Zaragoza sin saber que, entre sus muros, se esconde un lugar vinculado a una antigua tradición popular: el llamado pasillo de los deseos, un espacio cargado de simbolismo donde muchos aseguran que se cumplen las peticiones hechas con fe.

La Basílica de Nuestra Señora del Pilar es uno de los grandes iconos de Zaragoza y uno de los santuarios marianos más importantes del mundo católico. Construida a orillas del río Ebro, su silueta domina el casco histórico y atrae tanto a peregrinos como a turistas interesados en su patrimonio artístico.

Entre capillas, frescos de Goya y la venerada imagen de la Virgen del Pilar, existe una historia que ha pasado de generación en generación: la del llamado pasillo de los deseos.

¿Dónde está el pasillo de los deseos?

La tradición sitúa este pasillo en uno de los laterales interiores del templo, entre la capilla de San Judas y una de las puertas laterales, en una zona de tránsito menos concurrida que el altar mayor o la Santa Capilla. No se trata de un espacio señalizado oficialmente, sino de una creencia popular que ha ido consolidándose con el tiempo.

Según la leyenda, quien lo recorre en silencio, concentrado y formulando un deseo sincero, puede ver cumplida su petición. Algunos aseguran que es importante atravesarlo aguantando la respiración y salir del pasillo sin mirar atrás.

El origen de la creencia

No existe documentación histórica que confirme un origen concreto de esta tradición. Como ocurre con muchas leyendas urbanas vinculadas a templos religiosos, su fuerza reside en el boca a boca y en los testimonios personales.

La Basílica del Pilar, levantada en el lugar donde, según la tradición cristiana, la Virgen María se apareció al apóstol Santiago en el año 40, siempre ha estado asociada a relatos de fe y milagros. En ese contexto, el pasillo de los deseos encaja como una manifestación más de la devoción popular.

Fe, turismo y tradición

Hoy en día, la historia forma parte del imaginario colectivo de Zaragoza. Muchos visitantes preguntan por este rincón al entrar en la basílica, mientras que otros lo descubren gracias a guías locales o a recomendaciones de familiares.

Basílica del Pilar de Zaragoza | iStock

Más allá de la creencia en sí, el pasillo de los deseos simboliza la conexión íntima entre el visitante y el templo: un momento de silencio en medio del bullicio turístico, una pausa para la reflexión personal bajo las bóvedas barrocas.

Sea mito o simple tradición popular, la leyenda añade un atractivo más a la Basílica del Pilar, recordando que los grandes monumentos no solo se construyen con piedra y arte, sino también con historias compartidas.

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