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Pekín ha inaugurado el Año Nuevo Lunar con multitudinarias ferias de templos, espectáculos tradicionales y rituales para atraer la buena suerte. El Año del Caballo arranca en Beijing entre cultura, acrobacias y esperanza.
Beijing dio la bienvenida al Año Nuevo Chino 2026 con una de sus tradiciones más emblemáticas: la visita a las ferias de templos en el primer día del calendario lunar. Miles de residentes salieron a las calles para celebrar la llegada del Año del Caballo, uno de los signos más dinámicos del horóscopo chino, asociado a la energía, la determinación y el éxito.
Las ferias de templos, una costumbre centenaria en China, combinan espiritualidad, gastronomía típica y espectáculos culturales. Familias y turistas recorrieron los recintos en busca de amuletos de la suerte, incienso para ofrendas y dulces tradicionales que simbolizan prosperidad. En cada rincón se respiraba ambiente festivo, con farolillos rojos, música tradicional y deseos de felicidad para el nuevo ciclo lunar.
Uno de los grandes protagonistas de la jornada fue la danza del león, un espectáculo imprescindible durante el Año Nuevo Chino. En esta ocasión, los artistas realizaron una versión acrobática sobre altos postes metálicos. Los bailarines, perfectamente coordinados, ejecutaron saltos y equilibrios imposibles al ritmo de tambores y platillos, desatando ovaciones entre el público congregado.
El Año del Caballo tiene además un valor simbólico especial para muchas familias. Gu Changchao, vecino de Beijing, celebró la fecha con ilusión extra, ya que espera el nacimiento de su hijo en los próximos meses. Para él, su "pequeño bebé caballo" crecerá bajo un signo que representa fuerza y libertad.
Entre tradición, cultura popular y nuevos comienzos, Beijing arrancó el Año Nuevo Lunar reafirmando una celebración que une historia, identidad y esperanza.