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El pueblo de Cantabria con un faro pintado por Okuda, grandes acantilados y una iglesia románica

Con playas salvajes, un estuario muy bien conservado y un tramo del Camino del Norte, es una escapada perfecta para el fin de semana.

Bareyo, en la zona de Trasmiera (Cantabria), reparte su territorio entre tres núcleos: Bareyo, Güemes y Ajo. Tiene praderas, bosques, acantilados y playas, y un faro que se ha hecho famoso por sus colores.

Una parada del Camino del Norte

En Bareyo se juntan peregrinos que llegan por distintas variantes del Camino del Norte. El punto de encuentro es la iglesia de Santa María, documentada desde finales del siglo XII.

Por fuera cambió mucho con los años y solo conserva muestras del románico en la linterna y el ábside. Dentro tiene una pila bautismal muy curiosa, apoyada en dos leones que sujetan un brazo humano con la boca.

El faro de colores del cabo de Ajo

El cabo de Ajo es el punto más al norte de la costa de Cantabria. Desde allí se ven grandes acantilados y, a lo lejos, la bahía de Santander.

Es también uno de los mejores sitios de la zona para ver el atardecer y para sacar fotos.

El faro se inauguró en 1930. En 2020 lo pintó el artista Okuda San Miguel, que lo llenó de decenas de colores como parte de un plan del municipio para atraer visitantes.

Muy cerca está La Ojerada, una zona de rocas donde el mar, a lo largo de millones de años, ha ido creando cuevas y formas curiosas.

Playas y ría

Ajo tiene dos playas:

  • Antuerta: un arenal salvaje, encerrado entre acantilados.
  • Cuberris: otra opción tranquila para un día de playa.

La ría de Ajo es uno de los estuarios mejor conservados de Cantabria. Es la desembocadura del río Campiazo y está declarada Zona de Especial Protección para las Aves.

En su recorrido se pasa por encinar cantábrico, campiña atlántica y marisma. También se conserva uno de los pocos molinos de mar de Cantabria.

Casonas y conventos

Por Ajo y Güemes hay varias casas solariegas, algunas en mal estado. Entre ellas, la casa de Cubillas, de hacia 1562, y la casona de Pedro de Camino Mijarazo.

También destaca el convento de San Ildefonso, de 1587. Hoy se conserva su iglesia, con un retablo de piedra y una fachada de mampostería y sillería.

Para un fin de semana

Bareyo encaja bien en una escapada corta: ría y playas por la mañana, faro y acantilados por la tarde,y de comer, el marisco y el pescado de la zona.