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El pueblo de Guadalajara donde los vecinos vuelven a bajar troncos por el río: la Fiesta Ganchera del 28 y 29 de agosto

Poveda de la Sierra, en pleno Parque Natural del Alto Tajo, acoge la XXX edición de una tradición reconocida por la UNESCO.

Nos vamos hasta el rincón más salvaje de Guadalajara, allí donde el Tajo todavía baja estrecho y turquesa entre pinares y paredes de roca. Esta es una de esas escapadas de naturaleza cerca de Madrid que se disfrutan en cualquier época del año, pero hay un fin de semana concreto en el que el paisaje se pone en marcha: cuando los troncos vuelven al agua y un grupo de hombres y mujeres con bicheros se mete en el río para guiarlos.

Ocurre el último fin de semana de agosto y este año le toca a Poveda de la Sierra, que acoge los días 28 y 29 de agosto la trigésima Fiesta Ganchera del Alto Tajo. Apunta el nombre, porque la cita es itinerante y hasta dentro de un lustro no volverá a repetirse aquí.

Los gancheros fueron los pastores de troncos del Tajo. Durante siglos condujeron por el río la madera talada en estas sierras hasta Aranjuez, Toledo e incluso Talavera de la Reina, caminando dentro del agua, sin más herramienta que un palo rematado en gancho. La documentación más antigua del oficio se remonta al siglo XVI y la actividad se apagó a mediados del siglo XX, cuando llegaron los grandes embalses y el transporte por carretera.

La fiesta está declarada de Interés Turístico Regional desde 2008, el oficio ganchero es Bien de Interés Cultural de Castilla-La Mancha desde 2021 y, el 1 de diciembre de 2022, la Unesco inscribió la tradición en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, dentro de la candidatura internacional del transporte fluvial de la madera que España presentó junto a Austria, Alemania, Chequia, Letonia y Polonia.

El programa

  • El viernes 28 arranca la parte de salón: inauguración oficial, una conferencia a cargo de la periodista Lorena García Díez y la proyección de un timelapse de los cielos del Alto Tajo firmado por Miguel Ángel Langa.
  • El sábado 29 es el día grande y conviene madrugar. A las 9:00 horas los gancheros y el público se concentran en la plaza del pueblo para el pasacalles con dulzainas y rosquillas. A las 11:00 llega lo que todo el mundo viene a ver: la suelta y el descenso de los troncos, que parte de las juntas del río Tajuelo con el Tajo y llega hasta el Vado del Tío Petrillo, con la saca de la madera al final del recorrido

Después, habrá comida popular a las 15:00 horas y exhibiciones tradicionales de los Hacheros de Castilla y de la Cabaña Real de Carreteros de Burgos. El cierre lo pone la actuación folclórica del Grupo Chambra.

El pueblo Poveda de la Sierra tiene 99 habitantes censados y está metido de lleno en el Parque Natural del Alto Tajo, así que la excusa para quedarse el fin de semana entero se cae de madura.

A un paso está el Salto de Poveda, una cascada de unos 20 metros sobre el Tajo a la que se llega por una ruta circular sencilla, con puente colgante sobre el río incluido, y que se puede enlazar con la laguna de Taravilla. Alrededor, el cañón del Tajo, la hoz del Tajuelo y el barranco del Horcajo completan un catálogo de miradores que justifica por sí solo el viaje.

Cómo llegar y qué tener en cuenta

Desde Madrid son unas 3 horas en coche. La ruta habitual sale por la A-2 hasta Alcolea del Pinar, sigue por la CM-211 dirección Molina de Aragón y enlaza después con la CM-210 y la CM-2106 hasta el pueblo.

Dos consejos prácticos:

  • Ve con margen para aparcar y calzado que aguante piedra y orilla.
  • Reserva con antelación y confirma los detalles con el Ayuntamiento o la Asociación de Municipios Gancheros

Treinta ediciones después, lo que empezó como un homenaje de cinco pueblos a sus abuelos sigue siendo el único sitio de España donde puedes ver el Tajo trabajando como hace un siglo. El 29 de agosto, a las once, en Poveda.