ARQUITECTURA EFÍMERA
5 edificios diseñados para desaparecer (desaparecieran o no)
Las Exposiciones Universales son responsables de no pocos edificios efímeros, es decir, diseñados para desaparecer pero no las únicas.
Cuando un edificio se diseña para desaparecer, es decir, no con voluntad de permanencia sino de utilidad efímera, suele sorprender por su espectacularidad y por su originalidad, la Torre Eiffel es probablemente el caso más emblemático aunque, en su caso, no cumplió su destino, no desapareció como estaba previsto cuando se construyó. ¿Conoces otros edificios construidos para desaparecer tanto si luego desaparecieron como si se convirtieron en permanentes? A continuación repasamos algunos:
Torre Eiffel, de edificio efímero a símbolo de París
Es, probablemente, el edificio más famoso del mundo de cuantos han sido construidos para desaparecer y es que no desapreció: fue construido para la Exposición Universal de París de 1889 y pretendía conmemorar el centenario de la Revolución Francesa; son sus 300 metros de altura fue diseñado para convertirse en la gran atracción de aquella Exposición Universal y durar exactamente 20 años a contar desde su inauguración.
Resulta curioso ver como, en su época, recibió críticas de todos los colores porque se consideraba que aquella estructura de hierro gigantesca desvirtuaba la estética de la ciudad de París pero, con el paso del tiempo, no solo fue ganando adeptos, que también, sino utilidad, y es que se convirtió en una plataforma de comunicaciones que llegó a interceptar comunicaciones alemanas durante la I Guerra Mundial. ¿Resultado? Sigue en pie a día de hoy.
Crystal Palace, en Londres
El Crystal Palace es, era, también un edificio para una Exposición Universal, la de 1851 celebrada en Londres; se construyó en Hyde Park pero en la capital británica tuvo tal éxito gracias s su estructura de hierro y vidrio que, aunque sabían que debía desmontarse no querían perderlo ¿solución? Se desmontó, sí, pero se montó de nuevo en Sydenham, al sur de Londres en una versión más grande y allí estuvo durante décadas sirviendo como centro de exposiciones, ocio y cultura.
Finalmente desapareció pero no por decisión de nadie sino porque en 1936 un incendio lo destruyó casi por completo.
Serpentine Pavilion, en Londres
El Serpentine Pavilion es el edificio efímero por excelencia porque es, de hecho, un edificio efímero detrás de otro: cada año, desde el 2000, se encarga a un arquitecto el diseño construcción de un pabellón temporal en los jardines de Kensington, se trata de un encargo que recae siempre en un arquitecto de renombre que no tenga ningún edificio permanente en Inglaterra; el edificio en cuestión permanece instalado durante unos meses y acoge actividades culturales durante el verano, en otoño se desmonta y desaparece.
Cada verano hay en los jardines de Kensington un nuevo edificio efímero, construido para desaparecer. Y cada otoño desaparece.
Pabellón de Barcelona
Este caso es especialmente curioso porque si bien se trata de un edificio destinado a desaparecer que desapareció… hoy se puede visitar. Esta es la historia: el Pabellón de Barcelona fue diseñado y construido para la Exposición Internacional de 1929 celebrada en la ciudad catalana; tal y como estaba previsto fue desmontado en 1930. ¿Por qué puede visitarse hoy?
En los años 80 un grupo de arquitectos, basándose en la documentación conservada de la época, decidieron reconstruir este Pabellón en el mismo emplazamiento en el que se ubicó en 1929. Ese edificio, la reconstrucción de 1986, es el que puede visitarse hoy, no el original (aunque sabemos que se trata de una reconstrucción muy fiel al original).
Burning Man en Nevada
Lo de Burning Man más que un edificio efímero es una fiesta…y una fiesta arquitectónica: lo primero a tener en cuenta es que no se trata de un edificio construido para desaparecer sino de una ciudad entera levantada con ese fin; se construye cada año en el desierto Black Rock de Nevada: cada año se levanta Black Rock City y no es que se abandone, no, ni que se convierta en ruina, es que se desmonta por completo, la gracia de este gran evento es precisamente esa, que una vez termina el desierto quede como estaba antes de empezar.
Además, lo de Burning Man no es metafórico, cada año el protagonista de esta ciudad es un gran hombre de madera que se quema en el fin de fiesta.