GRANDES VIAJES
La naturaleza nos regala incontables lugares imponentes, espectaculares, épicos… a continuación te proponemos siete.
La épica de la naturaleza es todo un espectáculo y para descubrirlo no hay más que preparar la maleta (o la mochila) y disponerse a recorrerla con los ojos bien abiertos, la curiosidad bien despierta y las ansias y deseos de aventura a todo gas… Si eres un amante de la naturaleza, del mundo tal cual es de modo natural, los siete lugares que te sugerimos a continuación te van a encantar, ahora bien, ten en cuenta que no son destinos tan populares como otros ni con una infraestructura turística tan notable como otros (parte de su espectacularidad está, precisamente, ahí).
La Antártida es, probablemente, el destino más épico del mundo: es el continente más austral, más frío, más alto y más seco del planeta; es más grande que Europa y es tierra (o hielo de nadie) aquí no hay países, ni ciudades, ni cultura… hay solo naturaleza brutal y salvaje: hielo, viento y silencio.
La Antártida es el continente de los campos de hielo, de los icebergs esculturales, de los azules imposibles, de las montañas negras emergiendo del hielo, del mar helado que cruje; aquí no vive nadie salvo pingüinos, focas, leopardos marinos y ballenas en verano… Solo puede visitarse en verano (es inaccesible en invierno) y se accede desde otro destino épico del que te hablamos a continuación: Ushuaia en Tierra del Fuego.
Esta localidad, que está en el extremo oriental de Rusia y más cerca de Alaska que de Moscú, ha sido protagonista de las noticas de invierno por las brutales nevadas que allí han caído este año. Sui paisaje es brutal porque aquí hay más de 300 volcanes, 30 de los cuales son volcanes activos, géiseres, fumarolas, ríos termales, glaciares que llegan al mar y la famosa tundra… además sus costas son a menudo atacadas por importantes tormentas.
La vida salvaje en Kamchatka también merece la atención del visitante porque es más protagonista que la vida humana: aquí vive una de las mayores poblaciones de osos pardos del mundo, hay águilas marinas gigantes y, en los ríos, salmones. Vistas las imágenes de Kamchatka nevada seguro que no necesitas que te digamos que es mejor visitarla en verano aunque, si quieres épica, practicar esquí extremo o heliski en Kamchatka invierno es un plan de escándalo. Hay quien dice que en Kamchatka no se vive sino que se sobrevive a ella.
Si Kamchatka es Rusia pero menos por su ubicación tan remota, lo mismo le sucede a las islas Aleutianas, que forman parte de Alaska pero ya camino de Rusia; el paisaje de estas islas es realmente imponente: volcanes activos que emergen del mar, islas verdes y ventosas, acantilados negros, playas de piedras negras, niebla eterna, cielos bajos…
El clima es tan brutal como el paisaje porque no solo la niebla es constante, también el viento, sopla con tanta fuerza que en estas islas llueve de lado (en horizontal), los inviernos son auténticos infiernos e incluso los veranos son fríos; aquí vive muy poca gente, en cambio la fauna si es muy interesante: hay colonias masivas de aves marinas, nutrias, focas, leones marinos, ballenas…Como sucede con Kamchatka, es mejor visitarlas en verano.
Tierra del Fuego es una zona del mundo compartida por Argentina y Chile que está separada de la tierra continental americana por el Estrecho de Magallanes; es una suerte de fin del mundo, más allá de la Patagonia ya no hay nada… y allí está también la ciudad más austral del mundo: Ushuaia. Si además visitas Tierra del Fuego en nuestro verano (su invierno) el viaje se vuelve más épico todavía… y podrás esquiar en el confín del mundo.
¿Quieres empezar a vivir la épica de Tierra del Fuego antes incluso de viajar hasta allí? Puedes hacerlo de la mano de Julio Verne leyendo El faro del fin del mundo.
Las estepas de Mongolia son mucho más que un paisaje espectacular, es un terreno infinito de carreteras que no parecen tener principio ni fin, sin vallas, sin ruido, con grandes praderas, lagos, ríos y un cielo espectacular… y casi sin personas porque quienes viven aquí son nómadas por lo que no hay grandes ciudades o pueblos ni cosa que se le parezca.
Quienes viven en estas estepas lo hacen en gers, una suerte de hurtas que se montan y desmonta de forma rápida ¿y por qué así? Porque siguen a los animales y el ritmo de las estaciones. Un detalle interesante: la hospitalidad es, para los habitantes de las estepas de Mongolia, sagrada de modo que siempre reciben y traban estupendamente a los viajeros.
Lo épico de este destino no tiene tanto que ver con el clima, con el hielo, con la naturaleza desértica o volcánica ni con la ubicación remota sino justo con lo contrario, con una naturaleza en ebullición: las selvas de Borneo, que es la tercera isla más grande del mundo y pertenece a tres países (Indonesia, Malasia y Brunei) son más viejas que el ecosistema del Amazonas, tienen más de 130.000 millones de años de antigüedad.
Las selvas de Borneo son cerradas, densas y oscuras, son atravesadas por ríos marrones y lentos y sus árboles son gigantes; además hay sonido constante por la propia naturaleza (el agua, la vegetación, las aves, los insectos…). Además aquí viven orangutanes en libertad, elefantes pigmeos, los famosos monos narigudos y miles de especies endémicas.
El Himalaya tiene fama de ser la montaña más espiritual del mundo mientras que el Karakórum es la más brutal, es una de las grandes cordilleras del planeta que atraviesa Pakistán, India y China, su ubicación es remota y su imagen realmente espectacular. ¿Y cómo es el Karakórum más allá de ser una cordillera grande? Es famosa por sus picos afilados y negros, por sus glaciares inmensos y caóticos, su valles profundos.
En el Karakórum está el K2, la que pasa por ser la montaña más peligrosa del mundo con sus 8.611 metros de altura y las paredes legendarias de Trango Towers; en esta cordillera se concentran algunos de los desafíos máximos del alpinismo.