VENEZUELA
Viajamos hasta Isla de Margarita, en Venezuela, para conocer la sorprendente historia que esconde su Basílica de Nuestra Señora del Valle.
Es el momento más que perfecto para poner rumbo a Venezuela, concretamente hasta Isla de Margarita. Allí nos podemos topar con un gran número de construcciones, monumentos y rincones verdaderamente impresionantes y de ensueño, como es el caso de la Basílica de Nuestra Señora del Valle. De estilo gótico, su nombre se debe a la Virgen del Valle, que es la patrona de El Valle del Espíritu Santo y de la Marina Venezolana.
El 8 de septiembre de 1955, fue declarada Basílica Menor del Estado de Nueva Esparta. A partir de entonces, se celebran sus fiestas patronales, comenzando con la bajada de la Virgen en ese día, cada año. Meses después, concretamente el 8 de diciembre, se produce la subida de la Virgen, cuya imagen se coloca en un altar.
La imagen de la Virgen fue trasladada desde la isla de Cubagua a Margarita como consecuencia de la vaguada tropical que tuvo lugar el 25 de septiembre de 1541. Años después, concretamente en 1603 y posterior a la llegada de la Virgen del Valle al Valle del Espíritu Santo, se realizó un censo. En él se establecido que era la primera iglesia construida en la isla, entre 1510 y 1518. En principio, se trataba de un pequeño templo que experimentó numerosas modificaciones. Una de ellas se llevó a cabo en 1733 y fue coordinada por el Padre Phelipe Martínez.
Sea como sea, se trata de un templo de estilo neogótico, cuya planta en forma de cruz latina remata en dos pequeñas. Cuenta con un acceso principal enmarcado a cada lado por unos salientes, así como unas torres compuestas por cuatro cuerpos, con entradas y salientes. El interior de esta Basílica está perfectamente dividido por arcos ojivales con pequeñas columnas adosadas. La nave central está separada del presbiterio por una cúpula sobre pechinas, donde su acceso principal nos lleva a un coro con dos niveles.
La historia nos hace fijarnos en un pescador de perlas que fue atacado por una raya, que le ocasionó una fuerte gangrena en la pierna. Hasta tal punto que la única salida era la amputación. Muy devoto de la Santísima Virgen del Valle, el pescador le pidió que le ayudase a recuperar su salud. Si la Virgen cumplía, la honraría con la primera perla que sacara del mar.
Recuperó su salud de forma milagrosa, por lo que pudo iniciar la faena para cumplir su promesa. Durante las primeras inmersiones, recuperó un ostión que llevaba en su interior una hermosa perla con forma de pierna. Debido a esa extraña forma, le ofrecieron una gran cantidad de dinero. No aceptó, pues esa pertenecía a la Virgen del Valle. Esta ofrenda se puede apreciar en el Museo Diocesano de la Virgen del Valle situado en Isla Margarita. ¡Sorprendente!