ITALIA
Viajamos hasta la preciosa ciudad italiana de Nápoles para conocer qué esconde uno de sus edificios más significativos e imponentes.
Ponemos rumbo a la ciudad de Nápoles, donde encontramos un gran número de construcciones y monumentos verdaderamente impresionantes como es el caso del Castel Sant’Elmo. Se trata de un castillo medieval que en la actualidad es utilizado como museo. Surge en el lugar denominado antiguamente como Paturcium donde, a partir del siglo X, estuvo una iglesia dedicada a San Erasmo, que pasó a Eramo, Ermo y, posteriormente, Elmo.
Este impresionante edificio, considerado como el castillo más extenso de la ciudad, procede de una torre de observación llamada Belforte. Como consecuencia de su importancia estratégica, la posesión de este castillo siempre fue muy ambicionada. En la actualidad, es sede del Museo Napoli Novecento 1910-1980, así como de varias exhibiciones.
Las primeras noticias históricas que existen nos hacen viajar al año 1329, cuando Roberto I, rey de Nápoles, ordenó al regente de la Vicaria Giovanni de Haya la construcción de un edificio, el Palatium Castrum, sobre la colina de Sant’Erasmo. De hecho, los arquitectos que se encargaron de esta obra fueron Francesco de Vico y Tino di Camaino. A la muerte de este último, que tuvo lugar en 1336, le sucedió en el cargo Attanasio Primario y, con posterioridad, Balduccio de Bacza (1340). Los trabajos se vieron completados bajo el reinado de Juana I, concretamente en 1343.
A lo largo de su historia, este castillo ha sido objeto de un gran número de asedios. Un claro ejemplo lo encontramos en lo ocurrido en enero de 1348, tras el homicidio de Andrés I, cuando tuvo lugar su bautismo de fuego con el asedio por parte de Luis I de Hungría. Recordemos que llegó a Nápoles con la firme intención de vengar al hermano, cuya matanza se le llegó a atribuir a Juana I, su esposa. Tras la rendición de la reina, el Castel pasó a manos de Carlos de Durazzo.
Tiempo después, concretamente en 1416, la reina Juana II lo vendió a Alfonso V de Aragón por 10.500 ducados. Además, esta construcción fue objetivo militar cuando franceses y españoles lucharon por el Reino de Nápoles. Es más, don Pedro de Toledo, virrey español, lo hizo reconstruir en 1537 tras la petición del emperador Carlos V. Estas obras fueron encargadas a Pedro Luis Escribá, reconocido arquitecto valenciano. En la actualidad, todavía encontramos una placa de mármol que conmemora esta acción.
Décadas más tarde, en 1587, la caída de un rayo sobre el polvorín destruyó gran parte del Castel, matando hasta a 150 personas. Poco a poco, se fue transformando en una cárcel, donde pasaron numerosos prisioneros como fueron el filósofo Tommaso Campanella o, incluso, Giovanna de Capua, princesa de Cuenca. Por si fuera poco, en 1647 y durante la revolución de Masaniello, el Castel Sant’Elmo fue refugio del virrey Rodrigo Ponce de León, duque de Arcos. A pesar de la dureza de los bombardeos, la fortaleza logró resistir los asaltos.
A principios del siglo XVIII, fue asediado por los austriacos mientras que en 1734 lo fue por Carlos III, rey de Nápoles y futuro rey de España. Durante los motines que tuvieron lugar a finales del mencionado siglo, esta construcción fue tomada por el pueblo y posteriormente ocupada por los republicanos. De hecho, fue allí donde plantaron el primer árbol de la libertad y, un par de días después, erigieron la bandera de la República Napolitana. Cabe destacar que el Castel Sant’Elmo fue utilizado como cárcel militar hasta principio de la década de los 60 del pasado siglo. Tras varios años de obras, fue abierto al público en mayo de 1988.