BÉLGICA
La historia de la diversa cerveza belga es centenaria y es mucho más que una historia de producción de cerveza.
La tradición cervecera belga es tan rica y compleja como su variedad de cervezas: alrededor del sencillo hecho de beber una cerveza hay auténticos rituales que pasan incluso por el tipo de vaso en el que hay que beber cada variedad (y hablamos de un país, Bélgica, con unos 1.500 tipos de cerveza). Una curiosidad: la historia de la cerveza belga es más antigua que la propia historia de Bélgica como país independiente: Bélgica existe como país independiente desde 1830 mientras que los gremios cerveceros de Brujas, Lieja y Bruselas se fundaron en el S.XIV.
Un amante de la cerveza disfrutará de una visita a Bélgica más que del mismísimo Oktober Fest porque podrá catar cervezas centenarias como las que se producen en cervecerías históricas como Brouwerij Roman, donde llevan haciendo sus cervezas desde mediados del S.XVI, las clásicas cervezas trapenses y de abadía también de tradición centenaria, cervezas producidas por pequeñas cervecerías familiares con mayor o menos tradición y por supuesto también cervezas elaboradas por firmas modernas e innovadoras. Dicho de otro modo, en Bélgica se sirven cervezas para todos los gustos.
Su historia centenaria, su variedad cervecera y su tradición clásica e innovadora han sido los que llevaron a la UNESCO a reconocer no solo a la cerveza belga sino también a todo lo que rodea tanto su elaboración como su consumo como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
¿Sabías que las levaduras son las grandes protagonistas de la cerveza belga? Pues es así por una razón sencilla: en la cerveza belga las levaduras aportan aromas, tanto es así que las diferentes firmas cerveceras protegen celosamente sus cepas (tanto como so fuera la fórmula del famoso refresco); ¿y qué sabores aportan estas levaduras? Dependerá de la variedad de cerveza, claro, pero hablamos de notas de plátano, clavo, pimienta, manzana, miel o especias.
Y volviendo a la variedad de cervezas belgas: no podemos listas las alrededor de 1.500 variedades pero sí podemos agruparlas por sus características: las cervezas trapenses elaboradas en los monasterios son fuertes y complejas, luego están las de abadía que son similares a las trapenses, la diferencia es que su producción es comercial; las Lambic son cervezas raras por sus levaduras y las Gueuze son una mezcla de lambics; tenemos también lambics con frutas como la kriek y la framboise; las saison son cervezas secas y especiadas que se producían originalmente en las granjas, las dubbel, triple y quadrupel son cervezas oscuras o doradas muy potentes y complejas en sus notas de cata; ¿más cervezas belgas? Las hay, entre ellas está la Witbier, una cerveza de trigo ligera con otras de piel de naranja y cilantro.
Más cosas interesantes: las cervezas belgas son de alta gradación, algunas superan los 7 grados, otras llegan incluso a los 11 pero su equilibro de sabores hace que no se note demasiado.
¿Qué cervezas catarás en tu próxima visita a Bélgica? Nosotros te recomendamos tres: la Westvleteren 12, que pasa por ser la mejor cerveza del mundo, la Cantillon Gueuze, todo un referente en lo que las cervezas lambic tradicionales se refiere y la Chimay Azul, tradicional, oscura, rica y compleja.