MACAO
Macao ha sido elegido por la Asociación Portuguesa de Agencias de Viajes y Turismo como Destino Preferido Internacional en 2026. A continuación te contamos por qué.
Macao es un destino lejano y asiático y muy portugués porque hasta allí llegaron nuestros vecinos y allí dejaron su huella, una huella que se entrelazó con la tradición local, que era la tradición china, y dejó como legado un lugar excepcional, tanto como para que el casco histórico de Macao haya sido reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
¿Qué es lo que no te puedes perder de Macao? Toma buena nota porque no son pocos lugares y sabores.Empezamos por ahí, por las cosas de comer porque la gastronomía de Macao es rica a rabiar y vas a querer degustarla a placer:
Macao fue Ciudad Creativa de la Gastronomía por la UNESCO en 2017, cabe que al pensar en cocina fusión pienses más en Perú que en Macao pero lo cierto es que la primera cocina fusión del mundo es la macaense porque aquí confluyen y se mezclan los sabores cantoneses y los portugueses con matices de la cocina africana, india y malasia; estos son algunos de los platos que no puedes dejar de degustar en Macao: el minchi, que es una suerte de guiso de carne picada con soja y melaza, la gallina a la africana, preparada con coco y especias o la gallina a la portuguesa son algunos de esos platos.
Y una vez que ya has comido y comido bien ¿dónde irás?
El corazón de Macao hay que pasearlo para visitar el Templo de A-Má, la Casa del Mandarín y las Ruinas de San Pablo, eso además caminar por la Rúa de Cinco de Outubro, la Travessa da Paixao, que es uno de los lugares más fotografiados de Macao y la Plaza del Lilas.
La parroquia de San Lázaro pasa por ser la más bonita de la ciudad y es que para llegar aquí hay que hacerlo en teleférico y descubrir de paso el primer faro de estilo occidental de toda la costa china: en San Lázaro te sorprenderán las calles empedradas, sus edificios de estilo europeo y las galerías y talleres de artesanos y artistas.
La isla de Taipa es famosa por sus resorts de lujo y por sus casas, residencias pintadas en verde pastel frente aun humedal que nos recuerdan a los clásicos barrios burgueses europeos de principios del siglo pasado. Lo cierto es que, aunque crucemos el puente que nos lleva a esta isla buscando un alojamiento confortable, lo que descubrimos es mucho más porque allí está también la Vila de Taipa con sus peculiares callejones que huelen a galletas de almendra recién horneadas.
Se trata de un puerto de pescadores, un lugar tranquilo en el que la huella portuguesa se ve, ahí está para demostrarlo la Capilla de San Francisco Javier con su azulejos, pero no cambia la vida de Coloane, una vida de puerto y pesca y también de templo: los templos Kim Sam o Tam Kong, alejados de las zonas más turísticas, son una visita imperdible si quieres perderte, valga la contradicción, en el Macao más auténtico.