NORUEGA
De Tromsø a Cabo Norte, estos son los lugares que deberías visitar y las actividades que no querrías perderte.
Si eres de esas personas que dispone de un par de semanas libres en los meses de invierno y tienes ganas de una buena aventura, quizá quieras escoger Noruega como tu próximo destino. Concretamente, la Laponia noruega puede ser un lugar maravilloso para explorar durante los meses de frío, porque pese a su clima extremo, cuenta con uno de los paisajes más bellos de toda Europa.
Puede que la Laponia finlandesa sea más famosa, al menos en los últimos años ha ganado más popularidad, pero lo cierto es que la Laponia noruega nada tiene que envidiarle. Fiordos helados, pequeños pueblos árticos cubiertos de nieve, auroras boreales... viajar hasta allí y explorar la zona durante siete o diez días puede ser una de esas aventuras que nunca se olvidan. Por ello, vamos a proponerte algunas cosas que no pueden faltar en una ruta por allí.
Tromso es la puerta de entrada al Ártico, por ello se convierte en un punto de partida ideal para conocer la Laponia noruega. Se trata de una ciudad muy bien comunicada en avión con otras grandes ciudades del mundo y, además, desde allí parten muchas excursiones.
Durante el invierno, las posibilidades en Tromsø son infinitas. Desde montarse al teleférico Fjellheisen para contemplar los fiordos cercanos nevados hasta dar paseos en trineos tirados por perros, visitar granjas de renos o hacer en safari en busca de auroras boreales, te faltará tiempo para apuntarte a todo. Porque si quieres descubrir la Laponia noruega y no solo una pequeña parte de ella, la ruta debe continuar.
Así, tras Tromsø llega el momento de conocer los Alpes de Lyngen, una de las zonas montañosas más increíbles de la región. Las montañas caen directamente sobre el mar y el paisaje es tan bello que resulta incluso abrumador. Las actividades disponibles en esta zona al sur de Tromsø también son muchas, pero quizá es el lugar idóneo para hacer esquí de travesía o caminar sobre raquetas de nieve.
Alta es una de las ciudades más importantes del norte de Laponia y en ella son dos los planes que no puedes perderte: conocer en profundidad la cultura sami, el pueblo indígena lapón, y salir a cazar auroras boreales. Pero si tienes más tiempo, en este destino también se puede visitar granjas de renos, adentrarse en el famoso hotel de hielo que se construye cada año allí o fotografiar paisajes nevados.
Como último punto de la ruta, pensamos que no puede faltar Cabo Norte, uno de los puntos más septentrionales de Europa accesibles por carretera. Llegar hasta allí durante los meses de invierno es toda una aventura, porque las carreteras están nevadas y el paisaje es absolutamente salvaje. Pero sin duda, merece la pena hacer el trayecto y contemplar el océano Ártico desde este acantilado helado.