COLOMBIA
Viajamos a Bogotá para conocer la historia y todos los detalles que esconde el impresionante Museo del Oro.
Es el momento más que perfecto para poner rumbo a la capital de Colombia, donde nos podemos topar con un sinfín de construcciones y monumentos verdaderamente impresionantes y espectaculares, como es el Museo del Oro. Se trata de una institución pública que tiene como objetivo la adquisición, conservación y exposición de piezas de orfebrería y alfarería de culturas indígenas del periodo precolombino que estuvieron asentadas en la actual Colombia.
Es importante destacar que este Museo del Oro cuenta con una impresionante colección de orfebrería prehispánica, considerada la más grande del mundo. De hecho, cuenta con aproximadamente 34.000 piezas de oro y tumbaga, así como unos 25.000 objetos de cerámica, hueso, piedra, concha y hasta textiles. ¡Algo verdaderamente sorprendente!
Para conocer su origen, debemos viajar a diciembre de 1939. Por aquel entonces, el Banco de la República adquirió el poporo Quimbaya, una pieza de extraordinaria belleza con la que se dio por comenzada la colección. Un proyecto que cuenta con casi 60.000 objetos, entre piedra, cerámica, textiles y orfebrería, que provienen de diversos lugares arqueológicos de Colombia.
Es importante tener en cuenta que, en 1940, se llevó a cabo la primera exposición en la sala de juntas del banco. Aproximadamente siete años después, se le asignó un salón para que pudiera ser apreciada por diversas celebridades e invitados especiales. De hecho, no fue hasta 1959 cuando el Museo abrió sus puertas al público de forma general.
Cabe destacar que, después de una década de trabajos, que se vieron por comenzados en 1997, así como una inversión total de unos 20 millones de dólares, este Museo fue ampliado y renovado a finales de 2008. Las obras de esta nueva edificación estuvieron a cargo de Samper Gnecco, que también participó en otras tantas cerca del Museo, como es la Biblioteca Luis Ángel Arango, administrada también por el Banco de la República.
Con este nuevo proyecto, se abrió la posibilidad de construir nuevas salas, así como una torre de oficinas que se integraron al de 1968. Gracias a este proyecto, se logró optimizar las áreas de circulación, así como los equipamientos. Es más, se pudo cambiar la exposición bajo un nuevo guion que fue elaborado por un amplio equipo de arqueólogos del Museo del Oro. No podemos dejar de mencionar que los primeros planteamientos de su museografía fueron confiados a Roberto Benavente, reconocido arquitecto chileno.
Tras esta impresionante remodelación, la estructura del Museo del Oro de Bogotá organiza la exposición permanente en cinco salas donde podemos encontrar objetos arqueológicos, así como una sala de exploración que motiva la interacción de todo aquel que lo visita. Además, cuenta con tres sótanos para auditorio y exposiciones de carácter temporal, así como un café-restaurante y hasta un almacén de souvenirs. Si estás pensando en poner rumbo a Bogotá, no dejes pasar la oportunidad de visitar este Museo. ¡Estamos convencidos de que te fascinará!