BALEARES
Más colorida, más tranquila, más natural. Así es la isla cuando queda atrás el invierno.
En verano, Mallorca es una isla activa y llena de gente. Pero en primavera, este pedazo de tierra ubicado en mitad del Mediterráneo es verde, luminoso y mucho más tranquilo. Lejos del bullicio de la temporada alta, la Serra de Tramuntana muestra su versión más espectacular: las montañas se cubren de vegetación, los pueblos de piedra desprenden calma y los senderos invitan a recorrerlos sin prisas.
Declarada Patrimonio de la Humanidad, la Serra de Tramuntana recorre el noroeste de la isla y es uno de los grandes tesoros de las islas Baleares. Es maravillosa durante todo el año, pero en primavera viste sus mejores galas. Sus paisajes ganan en color, porque los campos se tiñen de verde, el sol brilla más a menudo en mitad del cielo azul, y los almendros tardíos en flor le dan los toques blancos y rosas que adornan un paisaje que parece sacado de una postal.
Recorrer sus senderos, que aúnan mar y montaña, es uno de los mejores planes que hacer en Mallorca. Especialmente la Ruta de Pedra en Sec (GR-221), que atraviesa antiguos caminos empedrados entre pueblos y miradores, gusta mucho a los visitantes. Y estos visitantes son menos en primavera. Así, estas rutas que combinan vistas al Mediterráneo con paisajes de interior realmente bonitos, son mucho más tranquilas en estos meses en que empieza a quedar el invierno atrás.
Deià, Valldemossa o Sóller son algunos de los pequeños y encantadores pueblos de la Serra de Tramuntana. Sus jardines, en primavera, están floridos. Sus terrazas, ya abiertas, invitan a sentarse a disfrutar de los primeros rayos calientes del sol. Y Mallorca, en general, se deja ver mucho más auténtica y relajada que en temporada alta, cuando los turistas se aglomeran en las calles y se mezclan con los locales.
Primavera es, por tanto, la mejor época del año para visitar mercados locales, sentarse a contemplar el paisaje o perderse por las callejuelas empedradas de los preciosos pueblos de la Serra de Tramuntana. Además, también es el momento idóneo para dejarse caer por las calas mallorquinas, que empiezan a recuperar su color turquesa tan característico. Sa Calobra, Cala Deià o Cala Tuent ofrecen una experiencia mucho más relajada, pues aún no cuentan con las multitudes del verano.
En definitiva: la Serra de Tramuntana en primavera regala una visita que te muestra una cara mucho más íntima de Mallorca. Más verde, más tranquila, más conectada con la naturaleza... que revive tras los meses de invierno. No te quepa duda: si quieres huir del calor y el turismo en masa, este es el mejor momento para hacerlo.