ISLAS CANARIAS

El puente de los Siete Ojos, una de las obras más antiguas de Gran Canaria

Realizado por el ingeniero Juan de León y Castillo, este viaducto de siete arcos situado sobre el Barranco Real de Telde sigue en pie después de más de siglo y medio de su construcción.

Puente de los Siete Ojos Imagen de Idania Monzón

Hacemos las maletas virtuales y, en esta ocasión, nos trasladamos hasta la isla de Gran Canaria. Esta joya del Atlántico es uno de los lugares favoritos por muchos turistas para desconectar de las aglomeraciones propias de las grandes ciudades. Su cultura, gastronomía y estilo de vida son siempre una buena opción para disfrutar de días de desconexión. Pero, además de todo esto, las islas Canarias disfrutan de monumentos inigualables.

Algunos son más conocidos que otros, como en todos los lugares. Pero el puente de los Siete Ojos es una obra que es más popular entre la población del municipio de Telde. Y es que esta construcción fue considerada, en el siglo XIX, como la mayor obra de ingeniería civil de la época en la zona. Actualmente, han pasado más de 160 años desde su finalización, pero sigue siendo igual de imponente que en sus orígenes.

Su historia

Durante muchos años, no había manera de conectar las dos orillas del cauce, por lo que las comarcas del sur quedaban incomunicadas cada vez que el barranco llevaba agua en tiempos de invierno. Con la construcción del puente de los Siete Ojos se resolvió ese problema.

Según se ha podido saber, fue en 1865 cuando se colocó la última piedra de su 7.º arco; no obstante, no fue hasta octubre de 1866 cuando se dio por finalizada la construcción. Una obra que cuenta con la firma del ingeniero Juan de León y Castillo, quien marcó un antes y un después en la historia del barrio de San Juan.

Detalle del Puente de los Siete Ojos | Imagen de Idania Monzón

Características

La estructura, según la ficha del Atlas del Patrimonio de la FEDAC, consta de siete arcos que descansan sobre pilares, construidos principalmente en cantería. Además, tiene una cornisa también de cantería que remata el puente, con una tonalidad distinta a la de los arcos. El nombre de “Siete Ojos” se debe al número de arcos que dan forma a su estructura.

Asimismo, cada día, pasan miles de vehículos y personas por encima de su estructura. Una verdadera joya de la ingeniería que sigue viva después de tantos años. Y es que su estilo refleja muy bien que nació en épocas pasadas. Por ello, en noches especiales como la Noche de San Juan, que tiene lugar cada 23 de junio, los ciudadanos se reúnen en los alrededores del puente de los Siete Ojos para celebrar esta tradición tan típica. Así pues, una gran acumulación de madera es quemada, lo que da lugar a la conocida hoguera de San Juan. Una imagen preciosa de la que es testigo, cada año, esta obra de Juan de León y Castillo, pues tiene lugar muy cerca de ella.