ITALIA

Termas de Caracalla de Roma: ¿sabías que llegaron a ser utilizadas como cantera?

Viajamos hasta la capital de Italia para conocer el sorprendente origen de las impresionantes Termas de Caracalla.

Termas de Caracalla de RomaImagen de Vyacheslav Argenberg, licencia: CC BY 4.0, via Wikimedia Commons

Es el momento más que perfecto para poner rumbo a Roma, una de las ciudades más sorprendentes y espectaculares de Europa. Entre los numerosos monumentos y edificios que podemos encontrar en sus calles, hay uno que llama poderosamente la atención. Nos referimos, como no podía ser de otra manera, a las termas de Caracalla.

También conocidas como termas Antoninas, estamos ante los completos de baños más monumentales jamás construidos en la antigua Roma. Se erigieron a comienzos del siglo III y no solamente ofrecían descanso e higiene, sino que era un centro social abierto a la población. A pesar de los expolios, los terremotos e incluso al abandono, los restos de estas termas, situadas entre el Aventino y la actual Viale delle Terme di Caracalla, continúan siendo uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes de Roma.

Termas de Caracalla, a través de su historia

Esta construcción comenzó durante la etapa del emperador Septimio Severo y fue culminada por su hijo Caracalla, siendo inaugurada por él en el año 216. Para poder hacer efectiva esta obra, se tuvieron que expropiar diversos jardines aristocráticos. Es más, se reutilizaron estructuras previas como parte de los cimientos. Durante años, miles de toneladas de materiales llegaron a la obra diariamente, siendo un amplio despliegue a la altura de la magnitud de este proyecto.

Debemos tener en cuenta que estas espectaculares termas contaban con un impresionante sistema de calefacción por hipocausto, y eran abastecidas de agua mediante acueductos. Cabe destacar que estaban abiertas al público y eran gratuitas, por lo que no tardó en convertirse en un espacio esencial de la vida urbana romana. Tras la muerte de Caracalla, los trabajos continuaron y el complejo fue experimentando diversas reformas en varias épocas, incluso en las de emperadores como Diocleciano, Aureliano o, incluso, Constantino.

No podemos dejar de mencionar que, en el siglo V, las termas estaban operativas y, de hecho, eran consideradas una de las grandes maravillas de Roma. A pesar de todo, la situación se transformó de manera radical en el año 537 cuando, como consecuencia de la Guerra Gótica, se cortaron los suministros de agua. Al estar aisladas y sin ningún tipo de mantenimiento, las termas comenzaron a abandonarse. Es más, en siglos posteriores, este lugar se transformó parcialmente en una zona funeraria.

Termas de Caracalla | Imagen de Patrick Denker, licencia: CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

Aunque varios Papas trataron de restaurar ese sistema hidráulico, lo cierto es que un terremoto que tuvo lugar en 847 acabó provocando graves daños en la estructura. Es por eso que, a partir de la Edad Media, esta zona fue utilizada como cantera de materiales. Es decir, columnas, mármoles y sillares se utilizaron en iglesias, palacios y diversos proyectos no solamente de Roma, sino también de otras ciudades.

Poco a poco, fue aumentando el interés por las ruinas. Varios Papas decidieron impulsar excavaciones por las que salieron a la luz esculturas de un enorme valor, como es el caso del Toro Farnesio que, en la actualidad, podemos encontrar en el Museo Arqueológico de Nápoles. Las excavaciones realizadas entre los siglos XIX y XX, permitieron la posibilidad de documentar diversos mosaicos.

Después de varias décadas en las que se han llevado a cabo diversas restauraciones, así como adaptaciones, las termas reabrieron al público en 2001. A pesar de haber sufrido diversos daños por terremotos recientes, este conjunto continúa en pie y siendo testimonio de la enorme capacidad romana de unir arte, ingeniería y vida social en una sola arquitectura. Algo verdaderamente sorprendente, a la par que espectacular.

Viajestic» Destinos