NAVARRA
Viajamos hasta Pamplona para conocer todos los secretos del impresionante Monumento al Encierro.
Es el momento más que perfecto para poner rumbo a una de las ciudades más sorprendentes y con más encanto del país. Nos referimos, como no podía ser de otra manera, a Pamplona. Cabe destacar que si hay algo por lo que es conocida en todo el mundo es por sus fiestas de San Fermín, especialmente por los encierros.
Por ese mismo motivo, se tomó la firme decisión de llevar a cabo un Monumento al Encierro, es decir, un monumento escultórico de carácter conmemorativo a los encierros que se realizan durante las fiestas de San Fermín, siendo obra del reconocido escultor bilbaíno Rafael Huerta. Es importante tener en cuenta que fue inaugurado en la ciudad de Pamplona el 6 de julio de 1994 y que, posteriormente, fue ampliado el 21 de abril de 2007.
No podemos dejar de mencionar que este Monumento al Encierro está ubicado en el Segundo Ensanche de Pamplona, cerca de la Plaza de Toros de la ciudad. Más concretamente, junto al memorial Germán Rodríguez, en el mismo cruce de las avenidas de Carlos III y Roncesvalles. ¡Se ha convertido en un punto turístico más de la capital de la Comunidad Foral de Navarra!
Para comenzar, debemos tener en cuenta que estamos ante uno de los monumentos más sorprendentes de la ciudad, y que se erigió en homenaje a los encierros que tienen lugar durante las fiestas en honor a San Fermín. En él, se representa con cierto realismo, expresividad y hasta dinamismo, el agitado momento del encierro en el que los corredores están a punto de ser alcanzados por los astados.
Este impresionante grupo escultórico, esculpido en bronce, está compuesto por nada más y nada menos que diecinueve figuras. Seis de ellas son toros de Victorino Martín, tres cabestros y, por último, diez corredores. En cuanto a dimensiones, el monumento que conocemos en la actualidad cuenta con 11 metros de largo y 4 de ancho, sumados a un imponente pedestal de hormigón armado.
Se trata de una ampliación que fue inaugurada en abril de 2007 a partir de la escultura original, en la que únicamente había un toro y dos corredores. Algo que se llevó a cabo tras la petición realizada por el Ayuntamiento de Pamplona en el año 2004. Una de las grandes curiosidades de este Monumento al Encierro de Pamplona es que el propio Rafael Huerta se autorretrató en uno de los corredores, concretamente uno de los que está tirado en el suelo.
Él mismo llegó a reconocer que, aunque no estaba en sus planes ser protagonista, sí que tuvo “la corazonada” de autorretratarse, como otros autores han hecho en sus obras. En la obra original, el escultor bilbaíno decidió representar tanto a Julen Madina como al concejal Ignacio Pérez Cabañas, ambos corredores de Sanfermines. Aun así, con posterioridad, fueron retirados por presión social. Las identidades de los corredores que encontramos hoy en día en este Monumento, salvo el del autor, son anónimas.