Bienvenidos a la novela que se cuenta a sí misma: un puzle narrativo que borra los límites entre lector y personaje
Tras conquistar a los lectores con el detective Brenner, Wolf Haas regresa con Cortocircuito, una novela donde la ficción y la realidad se confunden hasta hacerse indistinguibles.
Traductor: Carles Andreu Saburit
Editorial: Seix Barral
Fecha de publicación original: 2026
Escher es un hombre maduro que ronda los cincuenta años. Se dedica a la redacción de panegíricos para difuntos, textos en los que ensalza las virtudes del muerto y alaba lo que sea que hiciese en vida. Escher depende de los libros para poder seguir escribiendo acerca de los demás y por eso consulta habitualmente la web de AhoraQuéLeo.
Encuentra una nueva reseña sobre un libro que le resulta extrañamente familiar. Como tiene tiempo hasta que llegue el electricista a repararle el enchufe de la cocina, la empieza a leer: "Wolf Haas publica su última novela, Cortocircuito. El escritor austriaco se desmarca de su protagonista habitual, el detective Brenner, con una historia que mezcla realidad, ficción y convierte al lector en una parte activa de la trama".
El libro resulta prometedor, una historia en la que no sabemos distinguir qué es real y qué ficción
El libro resulta prometedor, una historia en la que no sabemos distinguir qué es real y qué ficción. No es a lo que normalmente se dedica en su trabajo, pero está seguro de que la historia puede serle de mucha utilidad y regresa a la reseña de Haas: "En Cortocircuito no hay capítulos, solo dos grandes bloques: On y Off". Escher piensa divertido que su trabajo, al fin y al cabo, también depende solo de dos enormes botones, on y off, o vivo o muerto.
"Es un bucle infinito", continúa el texto: "Un bucle del que no puedes salir hasta que se acaba. En esta nueva historia, el protagonista es un hombre de mediana edad bastante normal, amante de los puzles...", Escher levanta la cabeza y observa los cientos de cajas de rompecabezas que guarda en su salón, una mueca extraña se dibuja en su rostro pero no abandona la lectura.
"... lleva una vida sin sobresaltos hasta que provoca, accidentalmente, la muerte de un electricista. A partir de ese momento se obsesiona con él", reza la página web. Escher empieza a preocuparse. Aquel hombre se parece demasiado a él y se pregunta si es una broma pesada de algún amigo, pero el sonido del timbre le saca del ensimismamiento: el electricista acaba de llegar.
Cuando todo empieza a coincidir
"Movido por el remordimiento, el protagonista se gana la confianza de la viuda del electricista fallecido porque necesita saber más sobre su vida antes del accidente. Descubre que se llamaba Marko y que este había tenido problemas con la mafia italiana. Gabi, su mujer, le cuenta cómo se conocieron y le revela que su matrimonio siempre estuvo rodeado de silencios y secretos", continúa la reseña.
Se da cuenta de que lo que la viuda le cuenta coincide palabra por palabra con el libro que está leyendo
Cada vez más preocupado, Escher sigue leyendo acerca de Marko, Gabi y aquel hombre obsesionado con el accidente del electricista. Explica la periodista que ha escrito la reseña del libro de Haas, que su protagonista se da cuenta de que lo que la viuda le cuenta sobre su marido coincide palabra por palabra con el libro que está leyendo en ese momento, también sobre la mafia italiana.
Por detrás escucha el murmullo de su propio electricista quien acaba de echarse sobre el enchufe suelto que lleva provocando cortocircuitos en su casa desde hace días. Pero no puede hacerle más caso, siente que lo que AhoraQuéLeo explica sobre el libro se está solapando con su propia vida y necesita llegar al final.
Un bucle narrativo
"Poco a poco la vida del protagonista y la de la familia del electricista se acercan. Los dos hilos narrativos se acaban juntando de manera que una historia no puede terminar sin la otra", sentencia Malena Ariza sobre Cortocircuito. Una novela que juega con los límites de la ficción y la realidad, en la que el lector nunca sabe quién cuenta la historia y todo está atado, piensa Escher.
'Cortocircuito' ensaya con las vidas de las personas convirtiéndolas en reales e imaginarias al mismo tiempo
El hombre se siente un poco mareado, no es su tipo de literatura. Él prefiere las biografías, los libros de misterio, los ensayos y, sobre todo, los puzles. Pero juntarlo todo le resulta excesivo. Un libro que ensaya con las vidas de las personas convirtiéndolas en reales e imaginarias al mismo tiempo, compuesto de piezas de un rompecabezas mayor. Ese tal Wolf Haas no puede estar bien de la cabeza.
Pero cuando Ariza dice que "todo está bien atado y funciona como un mecanismo perfecto que dirige al lector hacia el final del libro", Escher no puede seguir leyendo. Un fogonazo acaba de iluminar la estancia con una luz azul, el grito ahogado del hombre que hasta hace un momento se abalanzaba sobre el enchufe le ha sacado del trance, la lectura, Cortocircuito y cuanto estaba pasando por su mente.
Cuando se acerca a comprobar si está bien, ya es demasiado tarde. La historia acaba de empezar.
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