Viñeta de 'Respira' | Ilustración de Judit Crehuet - Planeta Cömic

El cómic que dibuja la enfermedad invisible que ya afecta a 30 millones de jóvenes en Europa

Respira es una novela gráfica que no intenta explicarte la ansiedad sino conseguir que la reconozcas. Àurea Muñoz escribe desde su propia experiencia y Judit Crehuet la dibuja sin adornos

AhoraQuéLeo
 |   | 23/06/2026

Àurea Muñoz Pérez y Judit Crehuet

Editorial: Planeta Cómic

Año de publicación original: 2026

Por Marta Carrillo

Es la palabra más repetida cuando te falta el aire y no sabes por qué.

Muchas veces se trata de buscar una explicación a algo que no la tiene. Puedes ir a hablar con un experto con el que dar vueltas sobre tus propios pensamientos, acompañándote en un camino que tú ya has hecho antes de entrar en esa sala, en un intento de que en ese recorrido des con la piedra con la que te tropiezas cuando las ganas de estar rodeada de gente desaparecen.

Cuando no sabes ni qué hacer con las manos al andar por la calle. Cuando parece que mil ojos te apuntan como si fuesen el Gran Hermano de Orwell y analizan cada paso que das en el súper, como si llevases un cartel en la frente que dijese "no soy igual que vosotros".

A los veinte, la bola con la que naces ya se ha enredado como para que la ansiedad haya resonado bastante

Ese sentimiento de un vacío inexplicable que te hace salir de ti misma y verte desde fuera, preguntándole a tu cuerpo por qué tiembla. Eso es exactamente lo que relata Respira. Porque cuando falta el aire, lo más normal sería intentar respirar, pero hay veces que tu cabeza intenta encontrar la explicación a por qué te falta. Porque aquí lo importante es que nadie note qué te falta.

Ahí es cuando alguien menciona la palabra que más se repite cuando no hay explicación, como si la palabra "ansiedad" fuese capaz de desmadejar el enredo de ovillo que tienes por cerebro. A los veinte, la bola con la que naces ya se ha enredado lo suficiente como para que esa palabra haya resonado bastante en tu cabeza.

A veces te preguntas qué pasaría si nunca te la hubiesen mencionado. Si no supiésemos de la existencia de la ansiedad, puede que los psiquiatras estuviesen llenos de gente con bolas de ovillo por cerebro, de jóvenes que no se encuentran o de aquellos a los que les da miedo salir a la calle sin explicación alguna. O quizá no. Quizá seríamos todos felizmente inconscientes.

O quizá, víctimas de nuestra propia ansiedad, esconderíamos esa bola de ovillo y trataríamos de desenredarla en nuestra habitación, a ojos de nadie.

Mal de muchos

Respira da mucho que pensar. Pero también te hace sentir que no estás sola, que hay más personas que confunden el orden de prioridades y dan más valor al relato inventado por su cabeza que a su propio yo. Que lo que pueda pensar el de delante es más valioso que lo que esa pequeña voz interior trata de gritarte.

'Respira' da mucho que pensar. Pero también te hace sentir que no estás sola

En Respira vemos este intento desesperado por recuperar ese 'yo antes de la ansiedad' que habita en el fondo de ti. Lis decide pasar un verano con su abuela, alejarse del ruido que ya conocía para descubrir un caos desconocido. Aunque en un principio esto le sirve de distracción, los pensamientos se despiertan tras un par de semanas y le devuelven al vacío.

Ahí empieza un camino por descubrirse a sí misma, ordenar sus prioridades y ponerse en primer lugar para poder respirar. Se obliga a hacer nuevos amigos, a salir. Y se equivoca. No tarda en darse cuenta del gran error que supone obligarte a ser quien no eres con tal de encajar.

La clave de la historia de Lis, como la de tantas otras, está en la imposibilidad de mostrarte tal y como eres al no conocerte. Y es que no te puedes conocer si no te escuchas, y para ello primero tienes que callar las voces que te llevan la contraria en tu cabeza. No dejar que la ansiedad gane ese juicio mental que te atormenta cada día.

Dibujos que cuentan

Las ilustraciones son la otra mitad de la historia. No son un acompañamiento al texto, son el texto mismo dicho de otra forma. En cierto momento Lis, la protagonista, aparece rodeada de ojos por todas partes. Esas palabras que alguien grita dentro de ti cuando estás frente al Gran Hermano imaginario —"lo han visto, lo han visto"— repetido hasta el cansancio.

Es ahí cuando dejas de leer como palabras y empiezas a sentirlo como un zumbido en la cabeza. Esa sensación de creer que el mundo entero te está mirando masticar en una cena, que te está juzgando por cómo coges el tenedor o por cómo te tiembla la voz cuando hablas. No es una metáfora porque se siente exactamente así.

Esa viñeta del corazón, expuesto, casi anatómico, podría haber sido un párrafo entero y no habría dicho ni la mitad de lo que dice en un solo dibujo.

El mar

Hay otra parte relevante en la historia: la del mar. El mar es un elemento que se repite a lo largo del libro. Estar bajo el agua, ahogándote entre burbujas. Exactamente así se siente la ansiedad. No como un dolor de golpe, sino como ir hundiéndote despacio mientras a tu alrededor la gente sigue flotando, sigue riendo, sigue tan tranquila. Y tú ahí abajo, intentando que no se note que te falta el aire.

Estar bajo el agua, ahogándose entre burbujas. Exactamente así se siente la ansiedad

Lo que más se agradece de las ilustraciones de Judit Crehuet es que no ponen adornos al malestar. No hay nada romántico ni estético en cómo dibuja la angustia: las manos que tiemblan o la cara escondida entre el pelo, intentando ocultar el convencimiento de que no eres igual que el resto.

Tiene sentido que sea ella quien le ponga imagen a esta historia, porque su trabajo siempre ha estado muy pegado a contar realidades de mujeres, y aquí se nota: hay una sensibilidad que se palpa claramente, no sientes que lo haya hecho alguien que simplemente ilustra un guion.

Soltar lastre

Y luego está Àurea Muñoz, que ha escrito su primer cómic como quien necesita soltarlo, no como quien quiere convencer de una historia. Se nota que esto no ha salido de una intención literaria fría, sino de algo mucho más íntimo, casi de necesidad. Y quizás por eso funciona tan bien: no intenta explicarte la ansiedad desde fuera, te la pone delante para que la reconozcas.

No es casualidad que sean dos mujeres las que están detrás de 'Respira'

Creo que no es casualidad que sean dos mujeres las que están detrás de Respira. Hay algo en la forma de contar este tipo de malestar, de vergüenza, de sentir que no encajas, que se entiende distinto cuando quien lo cuenta lo ha vivido o lo ha visto muy de cerca en otras mujeres.

Se nota esa complicidad en cada viñeta, como si las dos hubiesen estado de acuerdo en no adornar el vacío, en no hacer de esto una historia bonita de superación, sino una historia más de supervivencia en esta pandemia invisible que afecta en silencio a tantos jóvenes.

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