Un grupo de mujeres asiste a una misa celebrada en la madrileña iglesia de San Fermín de los Navarros, 22-01-1936 | Fotografía de Díaz Casariego / Agencia EFE

La investigadora Fermina Cañaveras novela la trinchera moral de las mujeres en los meses previos a la Guerra Civil

La sonrisa rota radiografía la España de 1936, en la que los hombres destruían lo que decían proteger, y retrata un país en el que la sublevación era inminente.

 |   | 19/02/2026

Autor: Fermina Cañaveras

Editorial: Espasa

Año de publicación: 2026

En El Milano late el corazón de esta novela. No es solo una casa de baños en La Mancha, sino que es un santuario de aguas tranquilas y muros encalados que ha aprendido a escuchar los susurros de quienes buscan resguardo entre sus paredes. Durante años ha sido refugio de cuerpos cansados y almas en penumbra. Pero en los turbios meses de mayo y junio de 1936, cuando la sombra de la guerra comienza a extenderse sobre España, El Milano siente cómo su calma se resquebraja.

En La sonrisa rota, Fermina Cañaveras nos invita a descubrir cómo los vientos de la historia son capaces de atravesar sus muros. Una novela ambientada en tiempos convulsos, tiempos en los que sus personajes tendrán que aprender a sobrevivir en un mundo cambiante y lleno de peligros.

'La sonrisa rota'

Las galerías de La Mancha, acostumbradas al eco sereno del agua, empiezan a vibrar con conversaciones clandestinas. Bajo sus techos se gesta algo más que encuentros furtivos o confesiones íntimas: se teje una conspiración. El cabecilla nazi en territorio español, Hans Hellermann, lo ha elegido como escenario para reunir a sus adeptos y preparar la sublevación que busca asfixiar a la República.

Con el levantamiento militar, las mujeres convierten sus estancias en trincheras morales

El Milano, involuntario anfitrión, se convierte en testigo de intrigas políticas, ambiciones desmedidas y decisiones que marcarán los destinos colectivos. Entre sus habitaciones coinciden Julia, prisionera de un deseo que la atormenta, Rosauro, anarquista convencido, Sergio Revuelta, poderoso y corrupto, Dolores, devota hasta el sufrimiento y el doctor Patrocinio, que lucha por proteger su casa y su conciencia.

Aquel lugar los observa a todos, absorbe sus secretos y siente cómo la violencia que se cierne sobre el país amenaza con arrasarlo también a él. Cuando el levantamiento militar se hace inminente, mujeres como Marcela y la Cierva transforman sus estancias en trincheras morales. Y El Milano, ese aparente remanso de paz, comprende que ya no es solo un lugar de descanso: es un campo de batalla simbólico donde se decide quién sobrevive, quién calla y quién se atreve a resistir.

El amor culposo

Uno de los ejes más potentes de la novela es la culpa que atraviesan las mujeres. En Julia esa culpa adopta la forma de un deseo ardiente y prohibido por Sergio Revuelta. Su pasión no es solo sentimental, es una transgresión en una sociedad que vigila el cuerpo y la voluntad de las mujeres. Julia desea y, por ello, se siente culpable. Ama y, por ello, se condena. Su conflicto no nace del pecado, sino del peso moral que le han enseñado a cargar.

La culpa, más que una emoción, es un mecanismo de dominación

Frente a ella están las hijas de Sergio, niñas atrapadas en un hogar donde la religión, administrada con severidad por su madre, funciona como instrumento de control. La fe no es aquí consuelo, sino amenaza constante. Cada gesto, cada pensamiento que se aparta de la norma, es señalado como pecado. Las muchachas viven en una cárcel invisible donde la culpa es heredada, inculcada e impuesta. No han cometido ningún delito, pero sienten que su simple existencia ya es digna de sospecha.

En ambas tramas, Fermina Cañaveras dibuja cómo el deseo de libertad amar, pensar, decidir se convierte en fuente de angustia en un entorno que no tolera la autonomía femenina. La culpa, más que una emoción, es un mecanismo de dominación. Y, sin embargo, también es el punto de partida de la rebelión íntima.

Una España revuelta

La novela no puede entenderse sin su contexto. En la primavera de 1936, España es un territorio en ebullición. Las tensiones sociales en el campo y en las ciudades crecen, las reivindicaciones obreras y campesinas despiertan el temor de las élites. El aperturismo de la Segunda República es visto por ciertos sectores como una amenaza intolerable.

El Milano, como metáfora de España, pasa de ser espacio de cuidado a territorio ocupado por el odio y la ambición

En ese clima convulso, el partido nazi en España, bajo la dirección de Hans Hellermann, encuentra en El Milano el lugar idóneo para planear una sublevación que frene los avances democráticos. La elección del balneario no es casual. Su apariencia apacible lo convierte en un escondite perfecto para la conspiración. Así, lo íntimo y lo político se entrelazan. Las conversaciones en voz baja, los pactos sellados entre vapores de agua caliente, anticipan la violencia que pronto estallará en todo el país.

Cañaveras logra que el lector sienta la inminencia del desastre. No hay estridencia gratuita; hay una tensión creciente, una sensación de fatalidad histórica. El Milano, como metáfora de España, pasa de ser espacio de cuidado a territorio ocupado por el odio y la ambición.

Historias de mujeres

La obra de Fermina Cañaveras se inscribe en una trayectoria coherente y comprometida. Investigadora especializada en mujeres y represión durante los conflictos del siglo XX en la UNED, su narrativa bebe de un profundo conocimiento histórico. Ya en El barracón de mujeres abordó la memoria silenciada de un campo de concentración nazi convertido en burdel, y en El baile de las que sobran recuperó la lucha de mujeres cuyas voces fueron acalladas tras la Guerra Civil.

Un espacio para que las mujeres se miren, se reconozcan y comiencen a liberarse

Las intenciones de Cañaveras están definidas desde un principio al comenzar la obra con la siguiente declaración: "Para las supuestas locas, las incomprendidas, las que lloran en silencio, para las de mirada triste, las ingenuas, las valientes, para las de sonrisa rota, para las que han conseguido sobrevivir y para las que no; en definitiva, para todas las mujeres".

Con esta novela, la autora vuelve a tender un puente entre memoria y ficción, entre el rigor histórico y la emoción narrativa. El Milano no es solo un escenario: es un símbolo de un país fracturado y, al mismo tiempo, un espacio donde las mujeres encuentran aún en medio del caos la posibilidad de mirarse, reconocerse y, quizá, comenzar a liberarse.

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