La novela, cadáver exquisito, escrita por nueve autores que juega con los viajes a la conciencia humana
Cadáver relata un inquietante experimento por el que se puede llegar a pasear por cerebros clínicamente muertos. Un reto literario firmado por nueve autores de terror y ciencia ficción.
El Monstruo de Nueve Cabezas
(Maximiliano Barrientos, Lucila Grossman, Lola Ancira, Giovanna Rivero, Luis Carlos Barragán, Karen Andrea Reyes, Mafe Moscoso, Elisenda Solsona y Elaine Vilar Madruga)
Editorial: Lava
Año de publicación original: 2026
Bajo los datos técnicos del libro, a la sombra de los diferentes copyrights y el ISBN, antes de que la trama te lance cuesta abajo por un mundo distópico y perturbador, hay unas pocas frases que sirven como faro, como luz de guía. Un texto brevísimo en el que anclar toda una locura:
'Cadáver' es un desvarío supremo empujado por nueve imaginaciones diferentes, espoleado por nueve cerebros
"¿Sabe un fantasma que está muerto? ¿Que habita un mundo que ya no le pertenece? ¿Un mundo lejano hecho de recuerdos, sueños y fantasías? Un bucle de imágenes que se redundan a sí mismas porque ya no existe nada que genere nuevas. ¿Cómo sabes que lo que lees no lo has leído antes? ¿Cómo sabes que estás vivo?".
Desde aquí, desde esa raíz esquemática y esencial, crece una planta monumental. Un desvarío supremo empujado por nueve imaginaciones diferentes, espoleado por nueve cerebros repletos de un talento oscuro, como una solución viscosa capaz de hacer crecer este árbol deforme y oscuro llamado Cadáver.
Vayamos por partes.
La trama
Con todo el planeta explorado y los viajes al espacio asumidos, la última frontera del turismo es la mente humana. Con esta premisa, una empresa está trabajando en conseguir viajar al paisaje mental de individuos en muerte cerebral, los últimos restos de su conciencia. Es decir, pasearse por recuerdos, imágenes, ensoñaciones.
Una empresa está trabajando en conseguir viajar al paisaje mental de individuos en muerte cerebral
Para ponerlo a punto utilizan a diez Exploradores. Uno de ellos, Lucas, toma la palabra y describe los viajes a estos lugares y el tormentoso regreso a la realidad. Náuseas, vómitos, sudor frío. Efectos secundarios que el equipo de científicos liderado por Mariela está tratando de paliar.
Nadie sabe, ni mucho menos el responsable de la empresa, McGunn, que Mariela y Lucas tuvieron una relación hace diez años, en Cancún. Él se acababa de divorciar, ella lloraba la muerte de su hermana. La atracción fue mutua, pero esa relación está interfiriendo en el buen funcionamiento del experimento.
De una manera que nadie puede sospechar.
El experimento literario
Pero la historia de este experimento es, además, un experimento en sí mismo. Nueve escritoras y escritores de los márgenes de la literatura actual en español, autores que moran los pantanosos y fértiles terrenos del terror y la ciencia ficción, firman un capítulo cada uno.
Maximiliano Barrientos, escritor boliviano, asume el primero y sienta las bases de la historia, dejando en ella multitud de puertas que poder abrir: detalles, anécdotas y un llamativo giro final. A partir de ahí, la argentina Lucila Grossman, la mexicana Lola Ancira y la boliviana Giovanna Rivero desarrollan una historia que avanza a golpes.
La diferencia de estilos es evidente y los diferentes puntos de vista aportan una sensación constante de novedad
La diferencia de estilos es evidente y la originalidad a la hora de afrontar diferentes puntos de vista aportan a la novela una sensación constante de novedad. Después, los colombianos Luis Carlos Barragán y Karen Andrea Reyes y la ecuatoriana Mafe Moscoso empujan la trama hacia abismos de los que parece imposible salir.
Pero entonces llegan los dos golpes finales. Asestados con grandísima pericia por la catalana Elisenda Solsona, que te deja con la boca abierta, y por la cubana Elaine Vilar Madruga —responsable de la novela del año, para este que escribe, La piel hembra—, que cierra una historia interminable de una manera brillante.
El resultado
Cadáver es, por tanto, una novela forzosamente desigual. Cambiante en su definición y, por tanto, desasosegante. Cuando te sientes perdidamente atraído por un capítulo, por un estilo concreto, eres consciente de que ese amor es momentáneo, que desaparecerá.
'Cadáver' es, por tanto, una novela forzosamente desigual. Cambiante en su definición y, por tanto, desasosegante
Del mismo modo, cuando una entrega te resulta más ardua, continúas sabiendo que ese desencuentro no es definitivo. Así, avanzas por una historia de esas que afectan más de lo que parece. Una trama que plantea preguntas éticas y que inquieta tanto como entretiene.
El Monstruo de Nueve Cabezas que firma el libro asegura no buscar consenso ni armonía, sino mutación. Y esa mutación es la que exige en el lector. Y a veces es una alegría, pero otras es un esfuerzo. Solo llegando al final podrás decidir si ese esfuerzo ha merecido la pena o no.
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