La novela de la ganadora del Pulitzer que rescata del olvido el hundimiento del Titanic canario
En La memoria de las olas, la periodista cubana Mirta Ojito parte del hundimiento real de un crucero y de una historia familiar para hablar de amor y la búsqueda de la identidad de una familia de migrantes.
Mirta Ojito
Traducción: Lara Agnelli
Editorial: Espasa
Año de publicación original: 2025
La memoria de las olas es una novela escrita en el mar para leer en tierra. El mar será el hilo conductor de las dos historias principales que llenan estas páginas, las de dos mujeres unidas por la sangre, pero separadas por el tiempo y la distancia cuyos destinos están irremediablemente unidos.
'La memoria de las olas' es una novela escrita en el mar para leer en tierra
Mirta Ojito aclara al final del libro que esta no es su historia aunque perfectamente podría serlo. Como ella misma, la Mara Denis de la novela es una mujer cubana que vive en los Estados Unidos y periodista. Pero hasta aquí las coincidencias, asegura. Esta mujer, Mara, será la encargada de hacer viajar al lector un siglo atrás para conocer a Catalina Quintana, española nacida en las Islas Canarias, y descubrir el misterio de su muerte en un naufragio cuando buscaba una nueva vida en Cuba.
Junto a ellas, el lector será espectador de las vidas de cinco generaciones de una familia cuyas historias se cuentan en tres continentes bañados por las aguas de varios mares y océanos que son siempre los mismos, pero distintos durante los cien años que pasarán por delante de sus ojos. Esto supone el debut en la novela de una autora cuya obra se ha centrado hasta ahora en poner el foco en la migración.
El Titanic canario
A comienzos del siglo XX, después de la I Guerra Mundial, Europa se moría de hambre. Más que Europa, como concepto, los europeos en concreto. Aquellos ciudadanos que no habían participado en la toma de decisiones fueron los primeros en sufrir las consecuencias. Primero, los hombres que fueron a luchar y murieron o volvieron ni sanos ni salvos. Segundo, los que no lucharon, pero se vieron envueltos en una economía en recesión que les condujo a la hambruna.
El barco del que habla el libro es todavía hoy uno de los mayores misterios de la navegación española
Emigrar a América fue la solución que muchos encontraron a sus penurias. Y aunque España se mantuvo neutral durante el conflicto, también los españoles sufrieron aquella guerra. Buena parte de La memoria de las olas transcurre en Canarias, desde donde en 1919 partió el trasatlántico Valbanera, previa escala en Barcelona, Málaga y Cádiz, rumbo a Cuba, por aquel entonces colonia española recién perdida —uno de los hitos que marcó a la Generación del 98—.
El barco zarpó de Barcelona el 10 de agosto de 1919 con la intención de arribar a La Habana un mes después. No lo consiguió. Del Valbanera desembarcaron los primeros pasajeros en Puerto Rico, poco después, en Santiago de Cuba, se bajaron otros pocos y el resto, algo menos de 500, continuaron camino a La Habana, pero en esa última escala les atrapó un huracán. Ningún pasajero sobrevivió al hundimiento, pero lo raro no es esto.
Hasta no hace mucho éramos los españoles los que moríamos tratando de alcanzar la orilla de un futuro mejor
El barco se encontró poco después a doce metros de profundidad con los botes salvavidas intactos y sin haber enviado ninguna señal de emergencia, la historia oficial dice que tampoco se encontraron los cuerpos. Es todavía hoy uno de los mayores misterios de la navegación española y un recordatorio a grapar en la frente de más de uno: hasta no hace mucho éramos los españoles los que moríamos ahogados tratando de alcanzar la orilla de un futuro mejor.
Y eso es lo que pretende hacernos recordar esta novela, que arranca con el hundimiento de un cayuco en aguas canarias y una periodista que acude a cubrir la noticia. "Podría ser una repetición de 2015", le dice su editor a la periodista antes de hacerle el encargo.
Sueños ahogados
Se dice que 2015 fue el año en el que cambió la forma en que abordábamos la migración en cayucos desde África a Canarias. Aquel año, los rescates en mar se multiplicaron y se estableció la colaboración entre España y Mauritania para evitar que estas barcazas salieran de costas africanas.
2015 fue el año en el que cambió la forma en que abordábamos la migración en cayucos desde África a Canarias
2015 fue el año en que el mundo fingió horror ante la muerte de Aylan Kurdi, un niño de tres años que apareció ahogado y muerto bocabajo en las costas de Turquía. El mundo occidental se agarró las perlas y se santiguó ante la foto repetida hasta la náusea del pobre niño y se prometió que algo así no debía volver a ocurrir. Lo que no volvió a ocurrir fue conmoverse por el drama de la migración. Desde entonces la extrema derecha ha tomado Europa convenciendo a los europeos blancos de que niños como Aylan son una amenaza.
Mirta Ojito tenía 16 años cuando junto a sus padres se subió a bordo del Mañana, un barco que los llevó de Cuba a Miami. Tras acabar en este país sus estudios comenzó a trabajar en medios como The Miami Herald, para después incorporarse a las filas del The New York Times, donde se especializó en temas de migración. Allí, junto a otros compañeros, escribió la serie How Race Is Lived In America, por la que ganó el Premio Pulitzer en 2001. La memoria de las olas es su primera novela.
Allende los mares
Hay algo en la prosa de Mirta Ojito que nos recuerda a la Isabel Allende. Quizá sean similitudes como contar la historia de dos mujeres a través del tiempo, la familia y sus secretos, la búsqueda de la identidad o el Caribe y el mar lo que hace que ambas autoras puedan ser complementarias.
Se lee muy bien esta primera novela de la periodista. Puede que la fórmula de contar una historia a dos tiempos con dos narradores diferentes aunque conectados esté un poco manida, pero es que aquí funciona como un tiro y el lector la disfrutará muchísimo. Es bonita, es emotiva y hasta cierto punto le hará reflexionar, lo que ya es más de lo que ofrecen muchas de las novedades que encontramos en las librerías.
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