Reseña de 'El hombre que solo escribía en los aviones', de Pedro Almodóvar
Pedro Almodóvar le escribe una carta de amor a la literatura (y al cine) en su primera novela
Editorial: Reservoir Books
Año de publicación original: 2026
El manchego más internacional de la historia después de El Quijote relata, en El hombre que solo escribía en los aviones, una historia difícil de catalogar, donde la pasión por los libros y las películas marcan el paso.
Que Pedro Almodóvar es un verdadero amante de la literatura lo sabíamos hace tiempo. Y no solo porque muchas de sus últimas películas son adaptaciones libres de títulos como 'La voz humana', basada en un monólogo de Jean Cocteau o 'La habitación de al lado', inspirada en el libro ¿Cuál es tu tormento?, de Sigrid Núnez.
Lo hemos visto también porque, en casi todas sus películas, los libros que leen los personajes dicen muchísimo de ellos. Siempre hay ejemplares en plano fácilmente distinguibles y referencias y citas de diferentes obras aparecen de manera constante en su filmografía.
En 1981 publicó una pequeña nouvelle, 'Fuego en las entrañas'. Diez años después, recopiló los relatos de Patty Diphusa
Su relación con la literatura, sin embargo, se había reducido sobre todo a los brillantes guiones que ha ido escribiendo y que le han reportado un buen número de premios. Por solo mencionar los más grandes, ha conseguido un Óscar, un BAFTA y tres Goyas por ellos.
En formato libro, sin embargo, su producción nunca terminó de arrancar. Cuando comenzaba su carrera, en 1981, publicó una pequeña nouvelle, Fuego en las entrañas. Diez años después, en 1991 recopiló los relatos de uno de sus personajes de la noche madrileña más célebres, Patty Diphusa. Pero en 2023 algo cambió.
De 'El último sueño' a los aviones
Ese año publicó un libro de relatos diferente. Se llamaba El último sueño y contenía doce cuentos autobiográficos que retrataban diferentes etapas de su vida, en los que el director de 'Volver' reconocía su estrecha relación con la literatura. Un amor al que ahora ha soltado la coleta en esta su primera novela.
'El hombre que solo escribía en los aviones' es una historia, muy al estilo de sus películas, difícil de clasificar
El hombre que solo escribía en los aviones es una historia, muy al estilo de sus películas, difícil de clasificar. Escrita con la urgencia del tiempo presente y sin casi diálogos, el lector avanza por la historia como por una cinta transportadora, a toda velocidad, casi sin hacer escalas. Y cuando se quiere dar cuenta ha dado con sus huesos con una historia hipnótica.
Porque este es uno de esos libros en los que, gracias a capítulos breves y a la descripción constante de la acción, cuando te quieres dar cuenta te has leído cien páginas del tirón. Porque otra cosa no, pero el ritmo, Almodóvar, lo tiene pilladísimo.
Flavio no es Pedro, pero casi
La novela sigue las aventuras de Flavio Guijarro, un hombre de mediana edad que no ha sido capaz de encontrar su pasión a pesar de haber probado casi todo: dibujante, músico, diseñador, psicólogo, fotógrafo, permorfer, escritor y actor. Y mientras nada le llena del todo, gana dinero como camarero en la terraza de su primo.
Gracias a sus pinitos como actor conoce a Alez, un joven que empieza a despuntar en la profesión y que le pide que haga de intérprete —Flavio habla inglés de manera fluida— en una serie de entrevistas por toda Europa para promocionar una serie en la que ha participado.
En los vuelos, Flavio lee novelas, pero poco a poco empieza a escribir en las páginas en blanco de los volúmenes
En los vuelos, Flavio lee novelas, pero poco a poco empieza a escribir en las páginas en blanco que abren y cierran los volúmenes, en los márgenes y en cada espacio que encuentra. Cuando regresa a Madrid, pasa todo al ordenador y surge de allí un monólogo sobre un amor que marcó su juventud, Carmelo, y al que tuvo que dejar por su adicción a la heroína.
Ese monólogo es La adicción, un texto escrito por Pedro Almodóvar del que utilizó una parte en 'Dolor y gloria', interpretado por Asier Etxeandía, y que aquí reproduce en su totalidad. Y es que hay cosas de Pedro en Flavio, como el propio director admite en un prólogo que nadie se debería saltar porque como él mismo apunta, es "un capítulo más" de El hombre que solo escribía en los aviones.
El poder de la literatura
Pero lo realmente increíble de la novela es lo que ocurre a partir de ahí. Ante el éxito de su monólogo, Flavio decide dedicarse a la escritura, pero nada le inspira. Recopila citas de autores de lo más diverso. Desde Pessoa a Bolaño y el libro se llena con frases de otros. Hay capítulos enteros dedicados a recordar ideas de otros autores, todas pertinentes para la historia que desarrolla Almodóvar.
Una oda a la literatura, al cine y al inmenso poder que tiene el arte para conseguir crear nuevas obras
Solo cuando se sube a un avión, sustentado en mitad de la nada, encuentra manera de volcar lo que lleva dentro. Pero lo que lleva dentro es un desmesurado amor por la literatura y, a partir de las citas recopiladas, desarrolla entonces fan fictions, es decir, continuaciones de historias ya escritas.
Así hay un 'Blade Runner' ibérico, un guiño al ¡Mártir! de Kaveh Akbar y extensiones de Henry Miller, Nabokov o Paul Auster. Un montón más de digresiones en las que Almodóvar se deja caer ufano... convirtiendo esta novela en un artefacto original y único. Divertido, sensible y brillante.
Una oda a la literatura, al cine y al inmenso poder que tiene el arte para conseguir, mezclado en cabezas útiles y talentosas como cocteleras profesionales, crear nuevas obras.
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