El regreso de la autora de 'Criadas y señoras' recuerda las políticas de Estados Unidos que copiaron los nazis
El club de las indomables es lo nuevo, quince años después, de Kathryn Stockett, la autora que vendió más de quince millones de ejemplares con su primera novela.
Kathryn Stockett
Traducción: Claudia Conde
Año de publicación original: 2026
Editorial: Planeta
En eso que llamamos la América profunda, en una época con un apodo tan poco esperanzador como la Gran Depresión, una niña de nueve años, Meg, es abandonada por su madre en un orfanato comido por la mugre dirigido por una mujer que desprecia a las niñas internas.
Allí entabla amistad con una mujer de 25 años, joven para nosotros, solterona para todos los demás en aquellos años. Su amistad cambiará su pequeño mundo y quizá con él, el mundo entero.
Una historia de caridad
Meg acaba de llegar al hogar de niñas huérfanas del condado de Lafayette, en Mississippi, fundado en 1927. En la puerta hay un listado con las niñas que no aceptarán. Por resumir, lo único que quieren son niñas blancas, sanas y cuanto más pequeñas, mejor. Obviamente no es ayudar lo que quieren, es otra cosa. Esa caridad que solo sirve para limpiar la conciencia de quien la ofrece. El orfanato mata de hambre a las niñas y exilia al desván a las niñas mayores. Total, nadie parece interesado en adoptarlas.
Meg, cuyo nombre real es Margot, es apodada Megadera por eso de que está "como una regadera". Estar como una regadera aquí significa que la niña ha sido criada en solitario por una madre que le ha inculcado el amor por la lectura, el pensamiento crítico y una curiosidad por el mundo que la convierta en una señorita independiente y no en la sirvienta de nadie. Meg no cree en Dios, no va a misa y sabe que el hombre "desciende del mono" porque así se lo ha contado su madre y eso, en el Mississippi de los años 30 no está bien visto.
El orfanato mata de hambre a las niñas y exilia al desván a las niñas mayores
Sabe que su madre no ha tenido una vida fácil, que le cuesta pagar el alquiler y que a veces trabaja por las noches como conductora, eso le ha dicho su madre, para ganar dinero. Durante un tiempo espera que su madre vuelva a buscarla a ese agujero en el que la desprecian, una fantasía que un día deja de soñar que puede hacerse realidad. No será su madre, sino un matrimonio de mucho dinero el que la adopté una mañana. Y puede que sea una buena noticia, pero algo raro pasa y no tardará en averiguarlo.
En el orfanato conoce a Birdie, que inmediatamente siente debilidad por esa niña despierta y aunque coinciden poco tiempo, sus vidas estarán ligadas para siempre. Birdie tampoco lo tiene fácil en la vida. Trabaja en el hospicio hasta que es despedida por la despreciable directora del centro. Poco antes de que eso ocurra, la madre de Meg regresa para buscarla, aunque ya sea demasiado tarde.
Entonces Birdie conoce la verdadera historia de esa mujer que un día abandonó a su hija. Más bien la protegió dejándola allí. Ambas mujeres unirán sus fuerzas para recuperar a la niña y con ella las riendas de su vida y la dignidad que, un mundo hecho por y para hombres, ha tratado de robarles.
Para qué sirve un hombre
Leyendo las novelas de Kathryn Stockett, para poco y malo. No sabes lo mucho que te entiendo, amiga Stockett. Ya en su primer libro, Criadas y señoras, demostró que los hombres son el origen de todos los problemas y solo la sororidad puede convertir el mundo en un lugar mejor.
Aquella historia sobre la segregación racial vendió más de quince millones de ejemplares en todo el mundo
"Pero si las malas de aquella novela eran otras mujeres blancas", pensarás. Sí, mujeres blancas educadas en el clasismo y la segregación racial pensada por hombres blancos en despachos con moqueta. Incluso aquellas mujeres "malas" de esa novela eran víctimas de un sistema machista que las relegaba al papel de madre y florero.
Aquella historia sobre la segregación racial vendió más de quince millones de ejemplares en todo el mundo, best seller durante dos años seguidos, gracias, en parte, a la exitosa adaptación al cine que protagonizaron Emma Stone, Viola Davis y Octavia Spencer, ganadora del Oscar a Mejor actriz secundaria por ese papel.
Salvadores blancos
Un éxito que vino con polémica. Aunque el libro pretendía dar voz a las mujeres negras de este estado sureño, lo que hacía era robarles su propia historia perpetuando la narrativa del salvador blanco. De hecho, la propia Viola Davis, candidata al Oscar a Mejor actriz protagonista, confesó tiempo después que no se sentía satisfecha por el resultado de la película hasta el punto de que cree que se traicionó a sí misma y a su gente protagonizándola.
Aquella historia fue a la lucha racial lo que el Dragón Khan a la aventura: una atracción controlada
Al fin y al cabo, esta historia escrita por una mujer blanca y dirigida por un hombre blanco, Tate Taylor, pasaba de puntillas por los problemas raciales estructurales del país. "Una película hecha para blancos", dijo Davis de ella. Para que los blancos se sintieran lo suficientemente conmovidos por ella, sin sentirse demasiado molestos o señalados por vivir en el lado privilegiado de la vida.
En definitiva, aquella historia fue a la lucha racial lo que el Dragón Khan a la aventura: una atracción controlada para darte sensación de vértigo sin pasarse demasiado.
Mujeres olvidadas
Será por esto por lo que Stockett, que ha tardado quince años en volver a publicar novela, ha decidido esta ocasión que sus protagonistas sean blancas. Pobres, sí, pero blancas. Y no está mal, no es que las mujeres blancas pobres lo tuvieran todo fácil aquellos años. En este caso, como ya apuntara también en algún personaje de su primer libro, las víctimas son todas esas mujeres "de vida alegre" que no se resignaron a cumplir el papel que les habían asignado al nacer.
Recupera uno de los episodios más tenebrosos de la historia de Estados Unidos: los programas de eugenesia
Y para ello recupera uno de los episodios más tenebrosos de la historia de Estados Unidos: los programas de eugenesia que se aprobaron en distintos estados. Como apuntaba la Premio Planeta, Paloma Sánchez Garnica, en VictoriaEstados Unidos es un país que ha tenido gobiernos fascistas. Fascistas con todas las letras. De hecho, fue el programa de eugenesia aprobado en California el que copió Adolf Hitler para el III Reich.
En el estado en el que transcurre El club de las indomables, el sexto en aprobarlo, se llamó "apendicetomía de Mississipi" y fueron víctimas de él mujeres negras, principalmente, y todas aquellas personas consideradas "imbéciles". Personas con discapacidad, alcohólicos, prostitutas y mujeres promiscuas fueron esterilizadas forzosamente para evitar que su descendencia "contaminara" a la sociedad. Ahí es nada.
Más amabilidad que compromiso
Aunque todo esto está en la novela, Kathryn Stockett repite en El club de las indomables el patrón de Criadas y señoras y se moja, pero no demasiado. Sí que expone el machismo y la miseria de la sociedad, pero como trasfondo para una historia más bella que comprometida. Y no lo hace mal, que conste.
Una historia más bella que comprometida
Esta es una novela bonita, con todo lo maravilloso del término, llena de momentos muy entrañables y con unos personajes muy bien escritos y carismáticos con un arco narrativo estupendo ambientados en un mundo perfectamente descrito. Ya puede hacerlo en las 885 páginas que emplea en contar la historia. Aprueba con nota la autora, desde luego.
De rápida lectura, será perfecta para este verano que a punto está de comenzar donde el tiempo útil parece alargarse tanto como los días y leer un tocho en la piscina o en la playa se nos antoja el mejor de los planes.
Sigue el canal de Ahora Qué Leo en WhatsApp para estar al tanto de todas nuestras reseñas, reportajes y entrevistas.