Violencia en las calles
El PP responsabiliza a Sánchez de la violencia en Bilbao y el Gobierno les responde: "Es una barbaridad hacer esas acusaciones"
Los detalles En el PP no dudan en utilizar la violencia vivida en las calles como baza electoral: acusan al Gobierno de ser responsable de los disturbios en Bilbao e incluso aseguran que "los neoetarras son hijos de Bildu y Sánchez".
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El Partido Popular (PP) y su líder, Alberto Núñez Feijóo, han responsabilizado al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por los disturbios en Bilbao, acusándolo de fomentar la violencia para alterar la situación política. Feijóo ha afirmado que el Gobierno está desesperado y crea tensión, mientras que su secretario general, Miguel Tellado, ha señalado directamente al Ejecutivo por los incidentes. Desde el Gobierno, Elma Saiz ha pedido responsabilidad política y ha condenado la violencia. La coportavoz del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, ha culpado a Sánchez y Bildu por los disturbios. Vox también ha acusado al Gobierno, mientras que otras fuerzas de izquierda ven la influencia de la ultraderecha en los altercados, solicitando una investigación.
* Resumen supervisado por periodistas.
Mientras el propio Alberto Núñez Feijóo y el PP intenta aprovechar lo ocurrido en Bilbao para arremeter contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Ayuntamiento de Bilbao todos los partidos excepto EH-Bildu han pactado un comunicado de condena. El acalde de Bilbao lo decía muy claro: "no son antifascistas, son fascistas".
En cambio, para el PP los responsables directos de las imágenes de Bilbao anoche, con contenedores y coches ardiendo, son Sánchez y el Gobierno. "Es un Gobierno a la desesperada capaz de cualquier cosa. Han perdido la calle y quieren alterarla", ha señalado este martes el presidente del PP.
Y es que en el PP no dudan en utilizar la violencia vivida en las calles como baza electoral. "Están amenazando a los españoles. Saben que están perdiendo y cuanto más pierden más tensión general crean", ha dicho Feijóo.
De hecho, el propio secretario general del PP, Miguel Tellado, ha decidido desplazarse hasta Bilbao para señalarles desde allí por esos disturbios. "Esta violencia es también responsabilidad del Gobierno de España. ¿Cómo va a combatir la violencia el que firmó los pactos de Otegi?", se ha preguntado el 'popular'.
Y aunque ellos prefieren ser cautos, desde el Gobierno piden "responsabilidad". "Desde luego, el Gobierno tiene una condena rotunda de la violencia y, desde luego, no podemos permanecer impasibles. Pero insisto: ahora toca responsabilidad de los responsables políticos. Creo que estoy siendo muy clara: unos somos responsables, otros con algunas declaraciones no lo son", ha afirmado este martes la portavoz del Gobierno y ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz.
"Sánchez ya tiene su 'kale borroka'"
Pero la coportavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, ha hecho saltar por los aires esa prudencia tras asegurar que Sánchez "ya tiene su 'kale borroka'". "Los neoetarras son hijos de Bildu y Sánchez y, por tanto, yo digo que los destrozos los paguen sus padres. La factura a Ferraz", ha añadido.
Un lenguaje guerrillero que también usa la ultraderecha. El líder de Vox, Santiago Abascal, ha defendido que los causantes de los altercados vividos estos días en las calles de Barcelona o de Bilbao forman parte de "las milicias de Pedro Sánchez" y que su partido es la víctima de esta "intimidación y violencia".
Algo que desde el Ejecutivo consideran inadmisible. "Lo que no podemos hacer nunca es fomentar el odio. Es una barbaridad y una irresponsabilidad hacer esas acusaciones", ha contestado Elma Saiz al ser preguntada por las acusaciones del PP al Gobierno de estar detrás de los disturbios ocurridos en Barcelona y Bilbao.
Mientras, desde otras fuerzas de izquierdas ven la sombra de la ultraderecha muy presente en los altercados. Según Alberto Ibáñez, portavoz de Compromís en el Congreso, "tiene detrás un movimiento vinculado a las posiciones de la extrema derecha".
El portavoz de los Comuns en el Congreso, Gerardo Pisarello, sostiene que la "estrategia de injerencia electoral a través de este tipo de movimientos es propia de la ultraderecha". Por eso, piden que se investigue quién ha coordinado todo esto.