Desinformación sobre la guerra

El mayor relato de propaganda de la dictadura cumple 90 años: así reescribió Franco la Guerra Civil

Los detalles El NO-DO, los libros de texto, la censura y el control absoluto de la educación construyeron una memoria oficial que silenció a los vencidos y marcó la forma en la que varias generaciones entendieron uno de los episodios más traumáticos de la historia del país.

Durante casi cuatro décadas, millones de españoles conocieron la Guerra Civil a través de un único relato: el del franquismo. El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 dejó de ser un ataque contra un Gobierno democrático para convertirse en el 'Alzamiento Nacional'; la guerra pasó a presentarse como una 'Cruzada' y Franco fue elevado a salvador de España. El NO-DO, los libros de texto, la censura y el control absoluto de la educación construyeron una memoria oficial que silenció a los vencidos y marcó la forma en la que varias generaciones entendieron uno de los episodios más traumáticos de la historia del país.

No fue solo una guerra. También fue una batalla por controlar el relato. Tras la victoria franquista, la dictadura puso en marcha una de las mayores operaciones de propaganda de la historia contemporánea de España. Durante 40 años, el régimen monopolizó la información, censuró cualquier versión alternativa y convirtió los medios de comunicación y las aulas en herramientas para legitimar el golpe de Estado.

El NO-DO, proyectado obligatoriamente en todos los cines desde 1943 hasta 1981, fue uno de los principales altavoces de esa narrativa. Semana tras semana presentaba a Franco como el 'Caudillo' que había salvado a España del comunismo, mientras exaltaba símbolos como el Alcázar de Toledo, los Desfiles de la Victoria o los actos multitudinarios del régimen.

Pero la propaganda no terminaba en las pantallas y es que los libros escolares hablaban del "Glorioso Alzamiento Nacional", los niños aprendían una versión oficial de la guerra y cualquier interpretación distinta quedaba prohibida. La censura eliminó libros, películas y publicaciones que cuestionaran el discurso del régimen, mientras miles de familias ocultaban durante décadas la historia de sus propios muertos por miedo a la represión.

Un relato que creían firmemente

"El relato que los golpistas construyeron de su golpe de Estado en clave de alzamiento nacional y de la guerra en clave de liberación nacional es un relato en el que creían firmemente", explica David Alegre, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Solo a partir de los años 60, cuando el franquismo buscaba mejorar su imagen internacional, el discurso comenzó a transformarse. Sin abandonar la legitimidad del régimen, empezó a imponerse la idea de una "guerra entre hermanos", un mensaje que repartía responsabilidades entre ambos bandos.

"Comienza a convivir el discurso de cruzada con el de la culpabilidad compartida, el de la guerra fratricida… Y ese es el discurso que sigue existiendo hoy. Es el que permite el blanqueo del franquismo", señala Alegre. Ahora, 90 años después del golpe que desencadenó la Guerra Civil, los historiadores coinciden en que el conflicto no solo dejó más de medio millón de muertos, unos 150.000 ejecutados por la represión franquista y cerca de 465.000 exiliados en 1939. También dejó una herencia menos visible: la de un relato oficial impuesto durante décadas que condicionó la memoria colectiva de varias generaciones de españoles.

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