NI EL 500E NI EL 600E
La marca italiana pretende recuperar las motorizaciones de combustión y el espíritu deportivo después de ser uno de los primeros fabricantes en electrificar por completo su catálogo
Un arrepentimiento a tiempo puede evitar peores consecuencias. Es lo que han debido pensar en Abarth, una de las primeras marcas en todo el mundo que convirtieron todo su catálogo a las motorizaciones 100% eléctricas. Fue un all-in que ha salido bastante mal porque los conductores no han adoptado las nuevas propulsiones ajenas a la combustión. Por eso, y antes de que sea demasiado tarde, el fabricante italiano planea un regreso a sus orígenes.
Desde su nacimiento en 1949, Abarth se especializó en modelos pequeños para contextos urbanos y en los vehículos de competición. De hecho, cuando en 1971 Fiat compró Abarth, la convirtió en su filial para coches deportivos, caracterizados por un rugido severo y envolvente, por su alta velocidad y por desprender un sabroso olor a gasolina.
Por esto mismo, parecía incoherente que Abarth fuera una de las primeras marcas tradicionales en reconvertirse en plenitud a la nueva era eléctrica. Poco después, quieren recuperar las raices, un regreso que tendría un protagonista inicial que incorporaría una mecánica de combustión y un espíritu deportivo. Lo lógico sería que se tratase de alguno de los dos modelos que Abarth tiene en el mercado, el 500e o el 600e. Sin embargo, la sorpresa ha sido mayúscula.
El elegido ha sido el Fiat Grande Panda, que está disponible con motorización 100% gasolina de 100 CV, híbrida de 110 CV o 100% eléctrica de 113 CV. Este modelo no ha tenido la acogida esperada en el mercado y para relanzarlo podría mudar de piel. Según los rumores, se estaría desarrollando el Abarth Grande Panda. Una versión más deportiva y con una motorización más potente del coche de Fiat.
Podría integrar un propulsor puramente de gasolina o un sistema híbrido, la plataforma sobre la que se asienta el modelo, la Smart Car de Stellantis, permite ambas opciones. La híbrida parece la más lógica si se quiere aumentar la potencia y la sensación de vehículo deportivo. La arquitectura de Stellantis es capaz de integrar dos motores eléctricos, uno por eje, junto al de combustión de 1.2 litros y tres cilindros. El conjunto de tres propulsores elevaría la potencia conjunta.
En cualquier caso, después de renunciar del todo a la combustión hace pocos años, Abarth la recuperaría con este novedoso Grande Panda que debería experimentar un rediseño. Este Utilitario tiene pinta de SUV con tintes de todoterreno. Si Abarth lo redefine como un deportivo, es muy probable que se reduzca la distancia con el suelo, que se retiren las bacas del techo o que se añadan elementos estéticos como alerones. La electrificación del mercado sigue dando sintomas de resentirse.