SEGUIMOS LA ESTRATEGIA INVERSA
Hay muchos países europeos que han aumentado su límite de velocidad a 130 km/h en autovías y autopistas. En cambio, España ha hecho justo lo contrario y cada vez hay más tramos limitados a 100 km/h.
En España hace bastante tiempo que no seguimos la tendencia europea con respecto a los límites de velocidad. Sigue siendo de 120 km/h en autovías y autopistas, pero en los últimos años hemos visto cómo la Dirección General de Tráfico (DGT) ha reducido la velocidad máxima a 100 km/h en muchos tramos de la red viaria, mientras que el resto de países del continente ha optado por la estrategia contraria.
Las razones son sencillas: Tráfico calcula que entre el 10% y el 15% de todos los accidentes que se producen y el 30% de los siniestros mortales son consecuencia de un exceso de velocidad. Por eso, aunque no ha cambiado el límite máximo de 120 km/h (ni hay previsión de que lo haga), sí que hay cada vez más señales de 100 km/h.
Aunque haya una tendencia común a reducir la velocidad a 100 km/h en muchos tramos —sobre todo, en la AG-55 en Galicia, la AP-8 en el País Vasco o la AP-7 en Catalunya—, no hay ninguna reforma ni intención de modificar el límite máximo de 120 km/h. De hecho, lo más parecido que tuvimos en España fue cuando en 2011 la DGT redujo el límite a 110 km/h por la crisis energética durante cuatro meses.
Los tramos en los que se ha aplicado la 'nueva tendencia' son zonas con alta densidad de tráfico, curvas muy cerradas, accesos complicados o tramos con malos registros de siniestralidad. La DGT defiende que cuanto mayor sea la velocidad, más difícil es reaccionar a tiempo y prevenir un accidente.
Sin embargo, llama la atención que justo Europa avanza en la dirección contraria, sobre todo porque tenemos los coches y las carreteras más seguras de la historia. Por ejemplo, en países como Alemania, Italia, Francia, Países Bajos, Austria o Grecia, entre otros, el límite máximo es de 130 km/h en autovías y autopistas. Y en Alemania hay tramos de las Autobahn que no tienen límite de velocidad.
En cambio, hay pocos países que mantengan los 120 km/h (Bélgica, Portugal e Irlanda) y solo dos que están por debajo: Reino Unido (112 km/h) y Suecia (110 km/h).
Solo están implantados en un tramo de 150 km de la AP-7, pero los límites de velocidad dinámicos podrían ser el futuro en las carreteras españolas y en el resto de Europa.
En este tramo en cuestión, el Servei Català de Trànsit (SCT) ha instalado cámaras y sistemas con IA que permiten detectar en tiempo real cuál es la velocidad máxima adecuada. Tienen en cuenta el estado del tráfico, si hay obras, accidentes, la meteorología o cualquier otra circunstancia que desaconseje circular a 120 km/h.
Cuando esto ocurre, el algoritmo de IA reduce la velocidad máxima permitida a 100 km/h, 80 e incluso a 60 km/h, con la misma validez legal que si fuera una señal de prohibición al uso. Y si hay un radar, te multará si te pasas de la velocidad que indiquen los paneles de mensaje variable. Todo apunta a que el sistema, que se anticipa a las situaciones de riesgo, podría dar el salto a otras carreteras españolas y al resto de países de Europa sin modificar la ley.
La DGT no es la única partidaria de reducir el límite de velocidad. Es más, la Comisión Europea ya ha propuesto a los países que reduzcan la velocidad máxima en autovía y autopista por la crisis energética consecuencia de la guerra en Irán y del cierre del estrecho de Ormuz.
Ponen esa reducción de velocidad al mismo nivel que teletrabajar o compartir coche. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), circular a 110 km/h supone un ahorro de entre un 5 y un 10% en gastos de combustible. Además de los beneficios en cuanto a emisiones, contaminación y mejora de la calidad del aire en las ciudades.