MENOS TAMBIÉN ES MÁS
Durante años Audi presumió de poder configurar sus coches casi al gusto. Para competir con China está haciendo justo lo contrario
Audi ha reducido variantes, piezas y complejidad en el nuevo A2 e-tron. El resultado, un coche desarrollado 21 meses más rápido.
Elegir un Audi podía convertirse hasta hace no demasiado tiempo en un pequeño ejercicio de paciencia. Motores, acabados, paquetes, llantas, asientos, molduras, sistemas multimedia y una interminable lista de opciones permitían configurar un coche prácticamente al gusto. Pero esa variedad también tiene un precio: cada combinación añade complejidad al desarrollo, la logística y la fabricación.
Y mientras las marcas europeas han perfeccionado durante décadas esta forma de trabajar, los fabricantes chinos han demostrado que hay otra manera de hacerlo: desarrollar coches rápidamente, reducir costes y renovar productos a una velocidad a la que Europa no estaba acostumbrada.
Audi está cambiando precisamente eso con el nuevo A2 e-tron.
Audi ha conseguido ahorrar 21 meses
El dato probablemente más importante del nuevo Audi A2 e-tron ni siquiera tiene que ver con su autonomía, su batería o su potencia. Audi asegura que ha conseguido llevar el coche desde su desarrollo hasta estar preparado para producción 21 meses antes que en proyectos comparables anteriores.
Es una diferencia enorme en una industria en la que el ciclo de desarrollo tradicional de un automóvil podía prolongarse durante varios años.
Para conseguirlo, Audi no se ha limitado a exigir que sus ingenieros trabajen más rápido. Ha cambiado la forma de desarrollar y fabricar el coche.
Una de las claves ha sido reducir significativamente el número de variantes y la complejidad del vehículo. El A2 e-tron necesita menos referencias diferentes de componentes para ser fabricado, lo que simplifica desde los proveedores hasta el almacenamiento de piezas dentro de la propia fábrica.
Menos opciones pueden significar coches más baratos de fabricar
Ofrecer muchas posibilidades de personalización resulta atractivo para el cliente, pero industrialmente puede ser una pesadilla.
Imagina dos coches aparentemente idénticos que llegan a la misma cadena de montaje. Uno puede llevar unos faros diferentes, otro equipo de sonido, distintos asientos, otra consola central o determinados elementos opcionales. Cada combinación obliga a coordinar proveedores, piezas, almacenamiento y montaje.
Audi está intentando reducir parte de esa complejidad.
En el A2 e-tron también estrena en Ingolstadt un sistema de producción que fija el orden de los coches que pasarán por la cadena seis días antes de comenzar el montaje. De esta forma, los proveedores pueden preparar los componentes siguiendo exactamente el mismo orden en el que serán necesarios en fábrica.
Eso permite reducir zonas de almacenamiento, movimientos de material y procesos intermedios.
Audi también está reutilizando lo que ya tenía
Hay otra decisión especialmente interesante. En lugar de construir una fábrica completamente nueva para su eléctrico compacto, Audi está aprovechando gran parte de las instalaciones que ya tenía.
Para fabricar el A2 e-tron utiliza más de 1.200 elementos de producción existentes y alrededor de 250 robots que ya habían trabajado fabricando otros modelos. Incluso su carrocería se produce junto a la del Audi A3 en Ingolstadt.
La filosofía vuelve a ser la misma: desarrollar un coche nuevo sin tener que reinventar también toda la fábrica que lo produce.
China ha cambiado las reglas
Durante décadas, las marcas premium alemanas podían permitirse ciclos de desarrollo largos porque buena parte de sus rivales trabajaban de manera similar. La llegada de fabricantes chinos capaces de lanzar y actualizar modelos mucho más rápidamente ha cambiado la referencia.
Y la respuesta europea empieza a ser visible.
El Audi A2 e-tron no solo es un nuevo eléctrico compacto. Es probablemente mucho más importante como demostración de cómo Audi pretende fabricar sus próximos coches.
Menos variantes, menos referencias de componentes, más automatización, fábricas existentes y procesos de desarrollo simplificados.
Puede que el cliente termine teniendo algunas opciones menos cuando abra el configurador. Pero para Audi el objetivo es mucho mayor: conseguir que desarrollar un coche europeo vuelva a ser suficientemente rápido para competir con China.